El cine de terror como autobiografía: revisitando Cromosoma 5

Categoría: Cronenberg, Curso abierto, Slider, Uncategorized

Empecemos hablando de esta película señalando dos puntos llamativos básicos. A saberse:

 1)    El título local es extrañísimo. La película se conoce en la Argentina como Cromosoma 5 y en España como Cromosoma 3. El título real es The Brood, lo que quiere decir en castellano “La Prole”.  Esta no es, claro, la primera vez que se cambia un título, lo raro en este caso es que si La Prole obedece a una trama que justamente termina mostrando eso, Cromosoma 5 (o 3) es una forma de titular algo extraña a una película que nunca menciona cromosoma alguno.

 2)    Desde el punto de vista profesional en la filmografía de Cronenberg es su primera incursión en las producciones de presupuesto medio y alejadas del cine de bajo presupuesto de explotación. El film cuenta además con varios actores conocidos (como Oliver Reed y Samantha Eggar a la cabeza) y además de todo se trata de la primera película de DC con escenas virtuosas -tales como el diálogo inicial o el brutal asesinato de la maestra de escuela-.

Dicho todo esto pasemos a la película.

Estructurada prácticamente como un film slasher (1) Cromosoma 5 empieza con una secuencia de títulos que presenta al film y a los créditos del mismo con letras rojas y en un fondo negro. Mientras se leen los mismos se escucha una composición de Howard Shore rica en sonidos estridentes de violines y heredera directa de la partitura que Bernard Herrmann hiciera para Psicosis. De pronto la música se apaga abruptamente y lo que sigue es una escena marcada por los silencios incómodos. Allí nos encontramos a un personaje llamado Mike frente al Dr. Raglan. Ambos están sentados frente a frente en un escenario teatral. Mientras ellos hacen terapia, un público mayormente integrado por estudiantes de psicología asiste a la poco convencional forma de tratamiento de Raglan como si fuesen estudiantes de medicina contemplando una operación quirúrgica. En la sesión, Mike habla con un Dr. Raglan que se hace pasar por su supuestamente déspota padre. Raglan comienza a calificar a Mike de cobarde (“debería haberte puesto Michelle, porque eres como una niña” le dirá) mientras el otro, cada vez más enfurecido, trata de contener su ira y mantener una conversación de tono amable. La conversación va aumentando en tensión hasta que un Dr. Raglan cada vez más cruel termina por exigirle a Mike que le muestre su ira. Así es como el paciente se saca la camisa y le muestra al Dr. unos sarpullidos que le salen del cuerpo cuando se enoja.

Si uno observa bien, notará que esta escena forma dentro de la película un paralelo con otras dos posteriores. La primera de ellas se da a la mitad de Cromosoma 5, cuando una persona le muestra al protagonista de la película un raro tipo de cáncer que le sale del cuello. La segunda de ellas se da en el clímax final de la película, cuando la ex mujer del protagonista le muestra al mismo una suerte de placenta externa de donde le salen los hijos de su ira.

En los tres casos existe un orgullo raro por parte de los portadores de esa deformidad. Tanto el hombre con la soriasis, como el personaje con el cáncer, como la mujer con su placenta externa, muestran su anomalía no con vergüenza, sino como si estuvieran llevando una aberrante expresión artística en su cuerpo. En los tres casos además se lleva a una misma cuestión: la de que el cuerpo no es en verdad algo que podamos poseer sino un elemento aislado que puede (cuando quiere) tener una voluntad propia y revelarse contra nuestra voluntad.

Sí, claro, se me dirá que Cronenberg abordó esto muchas veces, que es uno de los temas más recurrentes de su filmografía, pero pocas veces ha hecho tan consciente el paralelo entre una fantasía y una realidad. Es decir, acá la monstruosidad que sale del cuerpo de Nola, salida evidentemente de un imaginario fantástico, no es otra cosa que una manifestación simbólica y en clave terrorífica de algo que se puede sufrir en la realidad.

Si uno toma además la raíz de la inspiración de Cronenberg se va a dar cuenta de por qué insiste con esta cuestión. De hecho es relativamente conocido (al menos para los conocedores de este cineasta) el aspecto autobiográfico de una película cuya fuente de inspiración fue el secuestro que la hija de Cronenberg sufrió a manos de su propia madre, cuando esta decidió llevar a vivir a la nena a un campamento de una secta. Es más, a tal punto quiso dejar asentado Cronenberg que este era un largometraje personal que el protagonista tiene el mismo peinado y hasta los mismos lentes que el realizador. Si Cromosoma 5 es una película tan desesperante es en buena parte también porque obedece a un período sumamente terrible de su propio realizador.

Es que en su escasa duración (poco más de hora y media) esta película se encarga de destrozar -y en algunos casos en apenas unas líneas de diálogo o un gesto de algún personaje- todo territorio en el cual podamos sentirnos seguros. En Cromosoma 5 la burocracia judicial impide a Frank Carveth el poder hacerle un juicio rápido y veloz al Dr. Raglan; una niña de rostro angelical puede ser la responsable de una vuelta de tuerca final en la que se muestra que el mal no ha sido (y posiblemente no será) eliminado; un asesinato feroz y cruel puede darse en medio de un jardín de infantes y seres que aparentan total tranquilidad pueden esconder en el fondo una ira enfermiza y finalmente destructiva. También hay otro elemento notablemente inestable en la película: el de la familia. Si bien Cronenberg nunca confió demasiado en esa institución (piénsese en la relación enfermiza de los hermanos Mantle de Pacto de Amor, la familia moralmente ambigua de Una Historia Violenta o directamente siniestra de Promesas del Este), en ninguna otra película de él fue tan desmedidamente destructiva como acá. Tanto Nola como su madre alcohólica Juliana terminan siendo fuertemente nocivos para los mismos. De hecho Nola trata, aun cuando sea inconscientemente, de matar a su hija y fueron los maltratos que Juliana perpetró en su hija cuando era niña los que provocaron su locura.

Justamente esta descripción de las mujeres en la película hizo que, en el momento de su estreno, algunos militantes feministas y de izquierda calificaran, nuevamente, al fin de misógino. Pero esto es tener una versión sumamente sesgada de la película. En primer lugar, porque es ridículo pensar que dos mujeres en la película pueden representar a todas, en segundo lugar porque en la película los hombres están bastante lejos de ser seres extraordinarios. Por el contrario, los mismos son tan nocivos como sus propias parejas. Barton, el padre de Nola, es un alcohólico que permanecía pasivo frente a los abusos que Juliana ejercía sobre su hija y hasta el propio protagonista Frank Carveth, tal y como veremos más adelante, está lejos de estar exento de toda culpa por todo lo que sucede. Incluso uno de los personajes más oscuros, ambiguos, y uno de los mayores causantes de toda la tragedia que se desata en la película es un hombre: el mencionado psicólogo Hal Raglan.

Raglan es el primer científico de Cronenberg que ocupa un tiempo un importante en pantalla. Esto no pasaba ni con el que originaba la orgía sexual en Escalofríos, ni con el doctor que accidentalmente terminaba generando la axila fálica en Rabia. Estos personajes -si bien eran claves en tanto generaban la tragedia de la película- no terminaban de conocerse demasiado. Raglan es -como luego lo sería Seth Brundle en La Mosca, o los gemelos Mantle en Pacto de Amor, o Vaughan en Crash-, un hombre de ciencia que va mostrando su personalidad y sus contradicciones a medida que avanza la historia. Por un lado es un científico de la mente y una de las primeras cosas que dicen de él es que es un genio. Probablemente lo sea siendo que Cronenberg no duda en poner una fotografía suya en una misma pared donde hay fotos de Freud, Lacan, R.D. Laing, Arnold Newman y Alberto Giaccometti. Raglan incluso tiene hasta paralelos con el brillante Seth Brundle ya que ambos personajes empiezan a tener un proyecto científico (la máquina teletransportadora en un caso, la psicoplasmosis en el otro) y terminan fascinándose con estudiar una deformidad. La diferencia es que si en La Mosca vemos efectivamente que la invención de la teletransportación funciona, nunca sabemos a ciencia cierta si la psicoplasmosis inventada por Raglan realmente tiene una utilidad. Lo que sí sabemos es que Raglan está dispuesto a cualquier cosa con tal de experimentar. Después de todo, al Dr. Hal no le va a importar recluir a Nola todo el tiempo posible sin darse cuenta de lo peligroso que eso puede ser y llega incluso a echar a todos sus otros pacientes dejando trunco su tratamiento para dedicarse pura y exclusivamente a la paciente con la placenta externa.

Sin embargo, sería un error calificar a Raglan de una persona esencialmente malvada. Esto se ve perfectamente llegando hacia el final de la película. Allí Hal se ofrece a rescatar a Candice mientras Frank calma a Nola. Este acto es de un heroísmo muy noble por parte del doctor, sobre todo porque bien podría optar él por ser el que vaya a calmar a Nola y no Frank Carveth (algo más lógico siendo que el Dr. es psicólogo y Frank es el padre de la niña). Ese acto valiente, sumado al posterior rescate que hace el Dr. de Candice, le da a Raglan una dimensión más humana, pero también le da a su genialidad y a su pasión y talento por la ciencia una dimensión de destrucción inconsciente. Por decirlo de una manera sencilla: el problema no es la maldad de Raglan, sino su peligrosa pasión por una ciencia a la que no puede controlar.

Menos evidente en su característica nociva e irresponsable es el protagonista Frank Carveth. Durante toda la película este alter ego de Cronenberg pareciera estar impedido de hacer las cosas bien o de reaccionar a tiempo y tomar las decisiones acertadas. Por empezar es una persona que, según sus propias palabras, se casó con Nola pensando que así podía curarla de su locura (algo, por lo menos, absurdo). También se lo muestra impedido de encontrar mecanismo legal alguno para proteger a su hija tanto sea de su madre como de los engendros de la ira. Incluso hacia el final, cuando tiene que procurar que su esposa no se enfurezca para que su hija no sea asesinada por los engendros, se ve imposibilitado de controlarse cuando ve la placenta externa y solo puede ahorcar a su ex-mujer cuando ella misma se lo pide. Frank incluso parece tener mucho de su ex-suegro en su imposibilidad de proteger lo que lo rodea y en su carácter torpe. No fueron pocos los críticos justamente que observaron en su momento cierto espíritu freudiano en esta idea de que Nola se haya casado con alguien tan parecido en carácter a su propio padre. Sin embargo el espíritu freudiano no solo se ve en esto sino también en la imposibilidad que tiene Nola de controlar a los engendros que vienen de su ira inconsciente. Como buena película freudiana, estos seres que vienen de esta figura mental extraña y poderosa actúan y no actúan al mismo tiempo según la voluntad de Nola. Lo hacen porque reflejan una ira feroz, terrible e imparable de Nola hacia las personas que la rodean (sea esta su madre, su padre, una pretendiente de Frank o hasta su propia hija) pero no lo hacen porque, a nivel racional, Nola no quiere hacerle daño a nadie.

Como si esto fuese poco los monstruos de la película van ganando en inteligencia. El primer ataque (a la madre de Nola) lo hace uno solo de esos engendros y de manera frontal. El segundo ataque (al padre de Nola), lo hace un solo engendro que sale escondido por debajo de la cama. El tercer ataque (a la maestra de jardín) ya encuentra a dos engendros que no solo se unen para atacar a la persona sino que tienen la inteligencia de hacerse pasar por alumnos de jardín de infantes. Incluso hay un momento en el que parece que estos engendros desarrollan un carácter propio. Se trata de la escena en la que un hijo de la ira de Nola ataca, sin ningún tipo de sentido que no sea el de su propia supervivencia, a Frank Carveth. Este ataque parece ser un equivalente mental de las deformaciones físicas de la película, algo que se sale de las reglas para desarrollar un comportamiento propio.

Nada es, en suma, confiable acá: ni las instituciones, ni las grandes mentes, ni la familia, ni nuestro cuerpo ni mente. Es en algún punto el reflejo de un terror personal y al mismo tiempo las bases de cualquier horror (qué es el miedo sino la expresión de una incertidumbre), pero también a su modo Cromosoma 5 es la película que mejor refleja aquella frase de Martin Scorsese que asegura que Cronenberg es a su modo el final del siglo XX, con su estado de decepción y temor permanente ante una cantidad enorme de cuestiones que sencillamente ya no son fiables. Podrá parecer extraño que todo esto surja en una película curiosamente muy armada desde un género, e influida tan claramente por el furor de las películas slasher post Noche de Brujas. Pero a veces la paradoja que dan los géneros es esa: el ser reflejo de una realidad personal (y a veces hasta social) envasada en un paquete claramente identificable, artificial y predecible. Lo supo Cronenberg acá como John Ford en Un Tiro en la Noche, Hitchcock en Vértigo y hasta Burton en El joven Manos de Tijeras. A veces finalmente es el propio relato, con sus estructuras fuertes, en lo que uno puede terminar confiando, aunque sea como forma de mostrar un discurso temeroso de todo.

(1)    El cine slasher es aquel estructurado sobre la figura de un asesino X (llámesele Jason, Freddy Krueger o Michael Myers) que va matando una serie de personas a lo largo de una película. Si bien en general estas películas tienen como víctimas a jóvenes y en general el tono es mucho menos solemne que en Cromosoma 5 (además de que acá los asesinos suelen ser muchos y no uno), es evidente que Cronenberg toma algo de esta estructura siendo que asienta el film en una serie de asesinatos misteriosos y un monstruo que, a su modo, termina por mostrarse aun vivo y a punto de resurgir minutos después de que pareciera exterminado.

Dato histórico y pregunta: Esta fue la primera película de Cronenberg en recibir una censura en algunas de sus imágenes por considerarse demasiado violentas, tema que después sería abordado por el cineasta en Videodromo. ¿Crees que un cineasta debería ponerse límites a la hora plantear imágenes violentas?

Comments (40)

Pienso que un buen cineasta -Cronenberg por caso- puede trabajar la idea de la violencia; tanto gráfica como insinuada o latente…
DC posee la capacidad de mostrar lo no visto (actitud porno), ya sea la violencia (muchas veces descontextualizada; como señalara Hernán) o la deformidad siniestra , siempre con una actitud de distanciamiento (científico) que acentúa la intensidad en la narración…
Más arriba utilizo la palabra porno como análogo de lo que no debe ser visto y pienso que ese término no sea el mejor. El último Gore ultra expositivo merece este mote ya que al igual que el XXX, tanta violencia acumulada se vuelve inocua a lo largo del “relato”…

Reveo The Brood (la vi hace 30 años!!!) y me sumo al debate…

cabe mallo /la plata, argentina

si yo creo que un cineasta debería ponerse limites de las imágenes que va a transmitir en su película que no sean demasiado violentas que cree repulsión en algunos tele videntes,claro que también depende del genero cuando es de terror se usa salsher pero con cautela según lo que el director quiera transmitir en su pelicula,sus películas son similares en cuanto a experimentos médicos de médicos fracasados con efectos secundarios psicópatas que no pueden controlar después de que hacen el tratamiento no saben como deshacerlo

en algunas peliculas cronenberg maneja gore y en otras películas slasher,se ve que son de bajo presupuesto pues algunos actores no son muy buenos

El concepto de censura y violencia difiere en cada país, en cada cultura, en cada grupo, aunque en teoría estemos de acuerdo en algunas cuestiones básicas, además una película PG 13 de ahora contiene muchas mas violencia de una PG 13 de mi generación.

A la pregunta de si un artista debería ponerse limites a la hora de plantear imágenes violentas?, tal vez la pregunta seria si los nuevos medios como internet permiten que exista algún tipo de censura. Hay censura realmente en internet en términos de acceso a contenidos violentos?, este parece ser el lugar donde las nuevas generaciones disfrutan del cine, desbloquear un video no es una tarea muy difícil para alguien de una generación muy joven y donde todo parece tener la clasificación NR (no clasificado).

Hola! Luego de haber disfrutado las muy interesantes conferencias de Hernán sobre el enigmático Cronenberg y empezar a profundizar en su filmografía, en esta oportunidad sobre Cromosoma 3 o 5 (The Brood) me ha resultado un inquietante film que aborda psicológicamente un retorcido drama familiar, en el cual el director nos somete (al igual que en la obra del comienzo) a una serie de escenas para ver hasta donde somos capaces de cuestionar algunos de nuestros actos y pensamientos???
Por otro lado en el intento de responder la pregunta que Hernán nos plantea: …a mi entender los niveles de violencia en el cine depende muchos factores, edad, cultura, religión, filosofía, etc, y creo que no es el artista el debe poner los límites, sino la familia, las comisiones de cultura de acuerdo a una serie de parámetros que permitan el acceso a personas que estén preparadas para las imágenes que verán… mas allá de los medios (Cine, Televisión, DVD, Internet) lo importante es que el acceso sea adecuado para el nivel (psíquico – afectivo – cultural) de quién se enfrentará a esas imágenes y podrá decodificarlas adecuadamente… ahí la responsabilidad es compartida… Saludos.-

yo creo que debería ser cromosoma para mayores pues la escena donde 2 alumnos matan a la señora a martillasos maestra es muy violenta y sangrienta y mal ejemplo para un niño que esta en jardín y veo eso tal vez un adulto lo podría ver

Estoy de acuerdo contigo en que esto podría ser muy traumático para un niño, pero precisamente un niño no debe estar viendo este tipo de cine… con la edad ya podrá asimilar ese tipo de escenas, pero eso va más en el control que tengan sus padres o la persona que esté a su cargo sobre lo que ve el niño, pero eso no quiere decir que un cineasta deje de hacer una película a su modo y con las imágenes que a él le parecen pertinentes para desarrollar una idea. Para eso existen los diferentes géneros y clasificaciones que van dirigidos a poblaciones diferentes.

Me encantan las clases sobre Cronenberg dadas por Hernán, sobre la pregunta : ¿Creo que un cineasta debería ponerse límites a la hora plantear imágenes violentas? ¿Qué tipo de límites?

Para mi, el cine es un verdadero arte, y al cineasta no debería de restringirsele nada, para eso están las clasificaciones de la película, en cada país o región se debe regular que tipo de películas deben de verse y cuales no. Pero al cineasta NO se le deberían poner límites puesto que es su obra, su subjetividad están inmersos en lo que él siente

¿que tipo de límites? R/ Ninguno

Totalmente de acuerdo…

Gracias por resolver primero la traducción del titulo, me lo pregunte toda la película.
Respondiendo a la Pregunta, creo que cada cineasta debería ser libre de plantear y abordar todo tipo de imágenes y temáticas. Pienso en la censura como una coerción social, cada quien debería marcarse los limites atendiendo a las necesidades de su obra, pero no a unas razones ideológicas, morales, etc ya impuestas y reconocidas socialmente, mas bien romperlas y cuestionarlas.
Y por ver Videodromo para ver como aborda esto el Señor Cronenberg

Actualmente, creo que el cine, como disciplina o arte, debe mostrar violencia desde un enfoque diferente. Esto es una violencia que nazca de lugares o experiencias no contempladas como habitualmente violentas; y también debe esforzarse en proponer una imageneria de violencia, diferente a la descrita por medios tradicioanles de información y comunicación (como los diarios, noticieros, etc).
(menos TNT y más propuesta audiovisual)

Excelente post!!
“El cuerpo no es en verdad algo que podamos poseer sino un elemento aislado que puede (cuando quiere) tener una voluntad propia y revelarse contra nuestra voluntad”.

Señalar el deber ser de las cosas es un asunto verdaderamente complejo. Quien podrá tener la última palabra para dictar lo que se debe hacer o no. Sin embargo, en mi país ya tenemos una larga, larguísima historia de violencia de todas las clases y en todos los niveles que además se repite de manera incesante como tema principal en nuestras producciones de cine, telenovelas y en nuestra literatura. No es que este mal o bien hablar de violencia, tampoco se trata de ocultar la verdad y pretender tapar el sol con un dedo pero no esta de más tratar temas menos agresivos en el cine.

Considero que a la hora de un cineasta lograr su visión no debe ponerle limites, sea en la violencia o en algún otro caso, puesto que ya que existen clasificaciones para las películas el cinevidente puede escoger si verla o no dependiendo de la clasificación.

Gracias a Hernán por la clase. En lo personal creo que el cineasta debe establecer ciertos límites, si bien las imágenes explicitas ayudan a ilustrar la película, si creo que en algunos casos se debe llegar a un límite, que el director haga uso de otros recursos que le permita conectarse con el espectador sin ser tan explícito, manejar esa dosis de suspenso y permitir al espectador imaginar de acuerdo a su personalidad, no darle todo procesado.

Personalmente pienso que no debe establecerse límites, porque el cineasta puede crear y establecer la violencia de diferentes formas. Además siempre van a existir críticos y personas que no le guste la manera de presentar las imagines. Así, que no debería ponerse límites. Saludos

Que buen Artículo!

Respecto a la cuestión sobre los límites a la hora de plantear escenas violentas, considero que Tarantino tenía razón cuando le hizo frente a la polémica sobre la violencia en el cine, que generó el estreno de Pulp Fiction, parafraseándolo decía que le gustaba la violencia en el cine, por que es ficción, divierte, al contrario que la violencia en la vida real.

Y es que precisamente el tema de la violencia en las imágenes o de la limitación que debería existir en las mismas, surge de una posible incidencia en la violencia de nuestras sociedades, asunto discutible y del cual un cineasta no se le atribuir responsabilidad alguna.

Por tanto, no puede existir límite alguno respecto al artista, pues siempre corresponde al espectador tratar de hallarle sentido a lo que se le presenta.

Los límites que debiera ponerse un cinesta, debieran estar directamente relacionados con la secuencia de la idea que quiere transmitir éste.

En esta película -creo- estuvo bien tratada la violencia, pues buscaba expresar la ira de una persona con la situación familiar que le tocó vivir, que en este caso literalmente mató a los personajes y por lo general en la vida real lastima a quienes más que se quiere

No creo que debería existir un límite si tomamos en cuenta el comentario de Hernan acerca de la subjetividad del cine, aunque es algo muy controversial, así como el director caracteriza su cine y lo muestra al público de forma abierta, de esta misma manera dicho público tiene el libre albedrío para ver o no una película…este hecho es reelevante por que de una u otra forma se puede observar la capacidad de análisis o mas bien, el conocimiento que se tiene sobre el estilo de los diferentes directores de cine. Este conocimiento permite evidenciar el tipo de cine que el espectador quiere observar, a la expectativa siempre de observar ese “toque” propio del director.

Considero que un director no se debe limitar, al contrario debe usar todo su Arsenal para asi crear arte…

opino que, en la medida en que se pone límites al arte, ajenos a la voluntad expresiva del artista, deja de ser arte. el único límite podría situarse, al momento de la apreciación de la obra, en la sensibilidad del espectador (que varía de persona a persona e, incluso, en una misma persona según sus emociones o circunstancias).
cuando se imponen límites previos o censuras posteriores, creo que eso da cuenta de desfasajes entre lo que algunos pocos reconocen y se animan a expresar y lo que el “promedio de una sociedad” se atreve a percibir de sí misma. callar una voz o borrar una imagen, a mi entender, serían pretensiones de esconder o renegar de aspectos que inquietan, avergüenzan o repugnan y que forman parte de la naturaleza de las personas (como la violencia, la crueldad, las perversiones o los conflictos familiares, por ejemplo).

Bueno, termine de ver la película. Creo que los cineastas no tienen que ponerse límites a la hora de plantear imágenes violentas, aunque debo admitir que la escena del asesinato de la maestra en medio del jardín hizo que me re planteara esta cuestión. Por qué? La película entera y esta escena en particular da en un punto muy sensible para el sentido común, el de enfrentar lo violento con lo inocente. Entonces, creo, es normal que (me) perturbe o produzca rechazo. El uso de imágenes violentas no creo que deba tener un límite pero sí un sentido, y esto lo digo no solo para este tipo de imágenes sino para todas las otras en general, si bien el sentido lo termina dando el espectador creo que el cineasta debe saber porqué está mostrando lo que está mostrando.

Aunque algo tarde, no quería dejar de enviar mi comentario.

Creo que la violencia de una película y su representación tienen que estar (siempre que hablamos de cine de ficción) justificadas narrativamente, tienen que servir al desarrollo de la trama y estar en la medida necesaria para eso.

Hay que evitar, entonces, la gratuidad (violencia innecesaria, que no aporta nada), la estilización (el embellecimiento, que sea algo “cool”), el regodeo, etc., pero sin dejar de incluir lo que requiera cada película concreta. En Cronenberg creo se que justifican plenamente sus imágenes extremas.

Cabe aclarar que una escena puede ser violenta sin ser sangrienta o gore, como cuando en Winchester 73 se encuentran James Stewart y Stephen McNally y, sin tener en ese momento sus armas con ellos, igualmente se llevan automáticamente las manos a la cintura.

Por último están los límites éticos que un director no puede traspasar durante el rodaje, me refiero a que no ponga en peligro a los actores (tampoco animales) ni hacerlos sufrir o ponerlos en situaciones incómodas. Como cuando Takashi Miike (otro director con imágenes bastante violentas) dice que no filmaría a un niño que cruza la calle llorando porque para eso habría que hacerlo llorar de verdad.

Estoy de acuerdo contigo cuando dices que la violencia no necesariamente está en lo sangriento, ni mucho menos quiere decir que las películas que pretenden ser violentas lo hacen de una manera adecuada o acertada. Hay muchas películas llenas de sangre que realmente aburren y no convencen al espectador de estar viendo algo real (así le hayan metido todo el presupuesto del mundo a los efectos especiales) y muy por el contrario hay películas con imágenes irreales que hablan perfectamente de la violencia y logran convencer así la sangre sea de color verde.

Hola! Es muy interesante y estimulante (para todos quienes disfrutamos del cine, en este caso de la filmografía de David Cronenberg y en la posibilidad de analizar, desmenuzar, intercambiar ideas sobre las posibles claves sobre su accionar cinematográfico), en general muchos vemos la importancia de la expresión artística que representa el cine y que ésta no debe tener límites para que sea expresada en toda sus dimensiones posibles (los reparos se pondrán según criterios que estarán relacionados con aspectos mas particulares y menos dimensionales) que el arte como un todo! Un gusto poder enriquecernos con tan diversas visiones, aunque muchas (por suerte) tengan mucho en común! Saludos.-

Creo que el problema no está en si la imagen es violenta o no, personalmente he visto desde muy pequeña películas violentas (vi la naranja mecánica a los 9 años) y no estoy traumatizada ni me han dado ganas de asesinar a alguien (jaja). Creo que lo que debe tener en cuenta un director es la responsabilidad que en él cae sobre la calidad tanto del contenido como de la imagen, de no subestimar a sus espectadores. Si necesita utilizar imágenes violentas, que las use y que vaya tan lejos como tenga que ir, siempre y cuando esa idea tenga un fin, que no necesariamente tiene que ser objetivo o literal.

Creo que un director tiene la total libertad respecto a la violencia, pero el tema viene es el cómo, si requiere ser mostrada y en el sentido en el que lo hace.
Puede usarse como pretexto de la historia, o para profundizar en la misma (como ocurre con DC en Crash, o en La Mosca, es una violencia que puede chocar pero no es algo que se muestra por que sí, tiene una razón, por los personajes, como ocurre con el tema del cuerpo tan explorado por Cronenberg. Son imágenes que tienen razón de ser); pero también se usa por mostrar y ganar popularidad y reconocimiento pero no necesariamente por la historia que cuenta (entra la llamada violencia gratuita), ya que no tiene unas bases por las cuales requiera ser mostrada. En este punto llegan algunas películas gore, que a pesar de que no necesitan de eso, lo hacen y queda un producto tan disfrutable como odiable por eso mismo.

Comparto la opinión de muchos compañeros respecto a que un cineasta debe tener libertad absoluta a la hora de mostrar escenas violentas, eso sí, siempre y cuando no sean, digamos, “gratuitas”. Ya que en el mundo del cine, todos los elementos (atrezzo, guión, música…) aparecen por una razón determinada no le veo sentido al hecho de “limitar” el uso de ciertos elementos (tanto si se muestran con mayor o menor intensidad) ya que una película, al igual que otras realizaciones artísticas no dejan de ser una INTERPRETACIÓN de una realidad que conlleva una invitación a la reflexión por parte del espectador.
Considero que más que el uso de escenas de un tipo u otro, lo importante a tener en cuenta sería la “razón de ser” de esas escenas y su calidad artística.

Esta pregunta me la hice por primera vez hará 1 año cuando vi ‘La Pianiste’ de Haneke.
Me llevó muchos días encontr la respuesta, quería que sea mi pura y no influenciada visión. Y mi respuesta es, si, hay límites. El tema, la parte difícil es justamente tu 2da pregunta, cuales? No pasa por el buen gusto ni el respeto al público ni censura o no, creo que pasa por lo tan difícil de definir y que comúnmente se le dice ‘lo que no sea gratuito’. Y ahí en donde entra en juego la inteligencia del director.
Jamás hubiese comprendido la sicología de La Pianista por ejemplo si no veía la terrible escena en la cama con su madre (si, es violencia).
En definitiva es muy parecido a cuando hablan de la desnudez, solo que es más llevadera – y gustosa – una escena de Adele (no me parecieron gratuitas) que una de tortura. Y ahí otro ejemplo viene a mi mente ‘La noche más oscura’, en ella nada esta de más, aunque me obligó a taparme los oídos, no me pasó lo mismo con la reciente ’12 años de esclavitud’, a los 10 minutos ya estaba asqueada y deje de verla. Entonces si en las 2 verdaderamente pasaban esas cosas terrible y seguramente más, y había que mostrarlas y todo eso, pues el límite esta en la cantidad también. Hasta cuando, hasta dónde quiere llegar, ya nos quedó claro, movete en el film. Lo mismo me paso con Hunger, del mismo director, intolerable, demasiado carnal, demasiado color, demasiada perfección y prolijidad en esos planos mostrándome no la brutalidad de la situación solamente sino la realidad y con dirección pura y exclusivamente a mostrar cuanto le duele al tipo lo que le están haciendo !!!! El límite esta en la cantidad, calidad, necesidad, forma de mostrarlo. Lo explico con ejemplos porque es claro que no se hacerlo de otra manera o no se técnicamente donde esta el error en estos films, y nuevamente en mi mente el recuerdo de un western fabuloso como ‘La pandilla Salvaje’, en donde al comienzo del film un grupo de niños de deleitan con un escorpión que es devorado por las hormigas, escena fuerte si las hay, también me obligó en este caso a adelantar el DVD, y sin embargo la valido. Que brillantes ! a través de es recurso la violencia estaba presentada a cara de perro pero disfrazada a un punto tolerable y no circense.
En D Cronenberg no me resulta molesta la violencia, la hace estrictamente necesaria y si revolviendo un poco voy hacia Crash, si es morbosa, provocadora -como debe ser- pero no desagradable. Y tendía mil ejemplos, pero en definitiva si a la violencia fundada y enmarcada en un film que deje al espectador más que el recuerdo de esas tristes escenas. Y no recordar -otro deplorable ejemplo- un ‘Corazón Valiente, por la tortura final que me hizo a mi y a tantos levantarnos de la sala e irnos, y aún me pregunto, a santo de que ???

Coincido en muchos de los puntos de los compañeros que establecen que un verdadero creador no tiene porque ponerse límites en términos de censurar aquello que desea representar, siempre y cuando la representación tenga un sentido y añada fuerza a la historia. El cine como producto cultural debe en alguna medida reflejar una realidad que lleve al espectador a reflexionar sobre lo que se vive cotidianamente. Los límites los pone cada espectador en la medida de sus procesos de percepción. No hay que olvidar que no siempre lo mayormente explícito es lo verdaderamente violento, hay muchos films que solo sugieren un tipo de violencia y que llegan a ser altamente pertubradores. Encuentro el cine de este director muy personal y por lo mismo muy interesante.

El límite en las escenas de violencia entiendo que debe estar en concordancia con aquello que se quiere transmitir. Me cuesta comprender que las escenas de violencia sin contexto y sin fundamento generen o concienticen acerca de algo útil o aceptable. La violencia en el cine, como arte, nos transmite violencia? nos perturba? la ficción violenta no nos afecta? problema del espectador o del director? bueno, no logré una respuesta acabada a la pregunta propuesta pero me hizo pensar…

Sin dudas el cineasta no debería tener límites a la hora de crear su película, para eso existen las clasificaciones de que nos advierten de poner en riesgo las susceptibilidades.
Reconozco que en la película ´´The Brood´´, posee una escena que personalmente me causo mucha impresión donde somos testigos de la concepción de uno de los engendros a través del útero externo de Nola. Una monstruosidad absoluta, confieso que en algún momento tuve que correr la vista de la pantalla. Así como también me ocurrió, en la escena del asesinato de la maestra.
Tampoco llama la atención la censura teniendo en cuenta que en la actualidad, muchas películas reciben con la edición un tipo de censura, y terminan teniendo diferentes versiones del mismo film dependiendo del país donde se transmita, por lo menos así ocurre para la tv.

Hola. No Creo que un cineasta deba ponerse límites a la hora plantear imágenes violentas. No existe la comprobación fehaciente de que estas imágenes provoquen acciones violentas en los espectadores. Se desarrollaron teorías como las del Estímulo, la del Refuerzo o la del Aprendizaje por observación que afirman que las imágenes violentas pueden generar o aumentar la violencia en el espectador. Pero, también existe la teoria de la Catarsis (con base aistotélica) que afirma que la agresión en la pantalla aplaca y disminuye la de quienes las observan. Ninguna de las teorías es concluyente. O sea que no hay motivo para que un director se autocensure. Yo no soy psicóloga ni antropóloga pero no creo en absoluto que las personas que vieron Kill Bill hayan salido a cortar cabezas con katanas o con un serrucho que tuvieran a mano, en su defecto. O a vaciar ojos con los dedos índice y pulgar cuando discuten con un ex compañero de trabajo. Tampoco me enteré nunca de que los espectadores de “Perros de la calle” se hayan dedicado, después de ver el film, a sentar personas en sus garages para rebanarles una oreja mientras bailan. ME alegro mucho de esto porque esas películas me parecen geniales y las he visto tres veces a cada una, si no me equivoco. Por lo tanto, en mi opinión, el director tiene que tener absoluta libertad para crear. Por supuesto, es imprescindible que existan organismos con profesionales competentes para establecer la prohibición de ver estas escenas en ciertos rangos etarios en los cuales sin lugar a dudas podrían ser traumáticas y/o perjudiciales para el desarrollo de la personalidad.

No, muchas manifestaciones artísticas no las tiene. El cine es, diriamos mas explicito por su caracteristica visual, pero los libros, las letras de canciones, etc., tienen esas escenas violentas explicitas y no por ello, censurable.

Es cierto que el esnobismo actual de los jóvenes para ver quien tiene la primicia hace las cosas más blandas, por tal razon, se anda exponiendo en muchos sitios visualidades que no tocan mucho por su cntenido explicito

Libertad absoluta. El cine también es imaginación, si la restringen se pierde en gran medida su fascinación.

No creo que el cine deba ponerse límites a la hora de plantear imágenes violentas. Coincido con la libertad absoluta. En todo caso, el espectador es el que elige que ver. En el caso de esta película, me resulta interesante como estas imágenes perturbadoras acompañan el contexto con naturalidad, aparecen espontáneamente. No se esconde nada ni se deja algo a la imaginación del espectador.

yo creo que depende mucho de la historia y el tema que se maneje a veces la violencia puede alimentar el morbo del espectador y se pueden utilizar otros recursos como el sonido o el color para hacer más intenso el mensaje, otras como en el caso de Cronenberg no las consideraría violentas sobre todo si lo trasladamos al cine actual y a la misma televisión. Filmar actos violentos no debería ser una limitante pero se requiere de la mano y la imaginación del director para convertirla en trascendente

Definitivamente la violencia es un tema que se debe tomar con pinzas, no se puede hablar de “límites que se deben colocar al director” porque el cine es un arte y el realizador es un artista, y la imaginación y creatividad no aceptan “límites”.
Sin embargo, podemos hablar de “criterio”, que tenemos todos, porque sabemos que podemos planear mostrar miles de imagenes y sonidos, pero el público espectador no está preparado para recibirlo en su totalidad. Otro punto importante es la finalidad y la forma con la cual se muestran las violencia. Se puede tener el objetivo de denunciar o criticar, pero lo que vemos en la pantalla es muy distinto, también entra a tallar la creatividad con la que se muestra la violencia, en mi opinión a veces menos es más.

Cómo cualquier tema o motivo en el arte, no puede tener límites su realizador a la hora de hacer uso de él. Si, creo que se debe informar al público que contiene violencia para que este tenga la libertad de verla o no.

Por supuesto que un cineasta no debe de tener limites. para las personas avezadas en el cine esto es muy interesante por que proponen cosas interesantes, enigmaticas que aveces no tiene explicacion pero que con su arte son todo un viaje al alma. Cronenberg se ha distinguido por eso, por no tener limites. Por otro lado la gente, espectador debe de tener criterio y sabes a que se esta enfrentando, pero yo pienso que como ser humano siempre hay que retarnos a mas y ser humildes como espectadores de cine.

Ιt’s aաeѕοmе tⲟ ρɑy a νіѕіt tɦіѕ ѕіtе ɑnd rеaⅾіng the ᴠіᥱաs
ⲟf aⅼⅼ cоllеɑǥսеѕ
cⲟncᥱrning thіѕ ρɑгɑǥrɑpɦ, ԝɦіⅼе Ӏ
am alsօ zᥱaⅼoᥙs οf ǥᥱtting кnoԝ-Һоա.

Write a comment