Final del curso Kubrick

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Después de más de tres semanas termina el curso online gratuito y abierto “Kubrick” en el que pasamos por toda la filmografía del maestro. Agradecemos y felicitamos a todos los participantes, especialmente a quienes estuvieron comentando los distintos artículos y conferencias, así como los que desde el grupo de Facebook aportaron un montón de material extra, contribuyendo a un excelente clima para el aprendizaje.

Los materiales del curso quedan disponibles para su acceso en el momento que quieran, solamente tienen que acceder a la sección “Kubrick” de este sitio. Próximamente le haremos un lugar en el repositorio de cursos online abiertos, donde ya están archivados “El cine del siglo XXI” y “El cine de Quentin Tarantino”.

Nos seguimos viendo en Aprender a Ver Cine, donde Hernán seguirá posteando regularmente sobre los más diversos temas cinéfilos, así como en la página de Facebook y en los próximos cursos.

Videoconferencia sobre “Ojos bien cerrados”

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Les dejamos una grabación de la videoconferencia sobre “Ojos bien cerrados” del curso de Kubrick. El evento en vivo tuvo algunos problemas técnicos y por eso esta versión de la videoconferencia fue grabada posteriormente agregándole escenas y reiterando y profundizando sobre algunos conceptos. Va en dos pates y dura poco más de una hora.

Primera parte (39:26)

Segunda parte (38:03)

Watch live streaming video from mfossatti at livestream.com

Observaciones obvias, naturalezas bélicas y cinco notas al pie sobre Nacido para Matar

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Ante una película tan desconcertante y extraña en su forma y estructura narrativa como esta, quizás convenga empezar hablando de ella partiendo de dos obviedades. La primera es decir que Nacido para Matar debe ser la única película sobre la guerra de Vietnam en la que no llueve. De hecho, debe ser la única que no tiene una sola escena que transcurra en territorio selvático. Lo más cercano a un momento con iconografía propia de una película de Vietnam se da en un plano fugaz desde un helicóptero en el que vemos campesinos corriendo por unos sembrados. Después asistimos a paisajes urbanos (varios de ellos destruidos por bombas) y un espacio que combina unos árboles dispersos en medio de edificios que se incendian. La razón por la que esto pasa es sencilla: Nacido para Matar no fue filmada en ese país sino en paisajes de países europeos y en escenarios construidos en estudio, de ahí también que prácticamente ninguna escena del film pareciera transcurrir en ese territorio oriental. El crítico chileno Héctor Soto señaló una vez que la razón por la que pasaba esto es porque Kubrick quería señalarnos que Vietnam en este caso era circunstancial y que la película no hablaba de una guerra en particular sino del fenómeno de la guerra en sí (interpretación que, por otro lado, se haría bastante frecuente). No obstante yo disiento de esta mirada. La Patrulla Infernal si podría considerarse como una película bélica que transcurre más en un espacio de pesadilla kafckiana que en la Francia de la década del 10, pero Nacido para Matar está inevitablemente ligada a la guerra de los 60, a sus implicancias políticas y el rol de los Estados Unidos. Después de todo es un film que juega permanentemente con la ironía de un montón de soldados a los que una Marina quiere volver máquinas sin poder de decisión propia para que puedan luchar curiosamente por una supuesta “libertad”; también Nacido para Matar habla del desencanto de los soldados durante la guerra y las tergiversaciones que la prensa hizo en su momento. A diferencia de La Patrulla Infernal además, Kubrick no mezcla actores de diferentes nacionalidades sino que se vale de actores norteamericanos -en una película además que alude muchas veces a iconografía propia de la cultura americana-, algunos de ellos incluso como el propio R. Lee Erney componiendo un estereotipo de entrenador militar americano.

Si acaso este Vietnam no parece Vietnam es porque la narración está distorsionada por el punto de vista de su narrador, lo que vemos es el relato subjetivo de una persona que mira todo desde una óptica particular que parece deformar sus vivencias mezclando la realidad con su traumas y sus sueños. Desde punto de vista, el mundo que plantea Nacido para Matar se toca con el de La Naranja Mecánica, otra película de Kubrick atravesada en su estética por la mirada del personaje. La diferencia radical entre De Large y el Joker de esta película bélica es que en el primer caso tenemos un personaje al que siempre le gusta estar en el centro de la escena, Joker, en cambio, casi nunca aparece como destacado dentro del grupo. Por el contrario, el personaje es casi siempre tomado atrás de otros soldados y ni siquiera logra desarmar a la vietnamita que mata a su mejor amigo hacia el final del film. La razón de esto es sencilla: Alex De Large es alguien que parece haber nacido para ser el centro de la escena y el protagonista de todo tipo de espectáculos -violentos o de “reforma”-, Joker está presionado para ser parte de un grupo y convertirse en un engranaje más del cuerpo de la Marina. Ya desde las mismas secuencia de crédito en la que aparecen los soldados rapados vemos como quien narra la película no es otra cosa que un soldado más, un chico que dura en el plano tanto como cualquier otro personaje y cuyo pelo rapado sólo termina siendo parte de la montaña de cabello que se ve hacia el final de los créditos iniciales.

Los soldados de Nacido para Matar, perfectamente alineados con la voluntad de ejercer una máquina en la que cada miembro sea un engranaje de una máquina colectiva de matar.

Vayamos por la segunda observación obvia: Nacido para Matar es la película más claramente dividida en dos de Stanley Kubrick. Por supuesto, se me dirá que esto es algo que se da de manera seguida en SK, y que es incluso una de sus marcas autorales más conocidas. Sin embargo en ninguna película esta división es tan evidente como en este film bélico, ni siquiera en 2001: Odisea en el Espacio, en el cual al menos un fundido encadenado entre un hueso y un satélite nos conectaba el universo primitivo con el moderno. Nacido para Matar pasa del entrenamiento al enfrentamiento bélico con una brusquedad desconcertante. Dicha brusquedad no viene tanto en el sentido de continuidad dramática (era lógico que el protagonista Joker pase de entrenarse para la guerra a ir al frente de batalla) sino en continuidades estilísticas. Nacido para Matar parecen dos películas diferentes, con estilos diferentes, apenas unidas por dos personajes. Justamente, una de las características más desconcertantes del film es que Joker, como protagonista y narrador del film, nunca vuelve a hablar del soldado Gomer Pyle, de su suicidio en el baño y del asesinato del coronel Hartman. Esta brusquedad se da de manera tal en la narración que hay quienes han interpretado que lo que se ve en la parte del entrenamiento es un sueño de Joker, mientras la segunda parte es lo que Joker vivió para tener ese sueño. Esta teoría estaría apoyada por el hecho de que la primera parte sea mucho más onírica que la segunda, y que en la escena de la golpiza del pelotón a Pyle culmine con un soldado diciéndole al chico que todo lo que está viviendo es una pesadilla (1). Hay si, entre las dos historias, elementos comunes extraños que se asientan como enigmas en la película: el más evidente es la forma en la que termina la segunda parte respecto de la primera: con dos francotiradores expertos atrayendo a sus víctimas a donde ellos quieren para poder matarlos. Gomer Pyle llamando la atención de Hartman para poder dispararle en el baño del entrenamiento, la vietnamita buscando intencionalmente que el pelotón de americanos vaya a un territorio para poder matar todos los que pueda. Al mismo tiempo Gomer Pyle y la francotiradora saben que lo que están haciendo es suicida y por eso ambos hacia el final deciden autoejecutarse, el primero directamente pegándose un tiro, la segunda pidiéndole a un soldado americano que le dispare por piedad. Hay otras figuras recurrentes que aparecen tanto en un episodio como el otro: la figura de Mickey Mouse y la de John Wayne, y hasta el militar Hartman, que parece repetirse en la segunda parte con el coronel que le dice a Joker que lo obedezca como a Dios. Por otro lado, para mostrar la ausencia de jerarquías frente a un contexto de locura, el final de la primera parte termina con un soldado desobeciendo a su superior, y  hacia el final de la segunda parte de Nacido para Matar, los soldados ya no les interesa quien es el jefe y sólo buscan la venganza (2). También hay en ambos episodios una relación extraña con el humor. Siendo que el film está siendo contado por un personaje al que le dicen Joker (bromista), no es casual que la película esté atravesada por una comicidad negro y que haya personajes como el Coronel Hartman que parecieran salidos de una historieta (3) (después de todo, Joker también es el nombre con el que se lo conoce al personaje de El Guasón de Batman).

La francotiradora vietnamita. A punto de morir en ralenti, como lo hace Pyle en la escena del suicidio y los soldados compañeros de Joker. Acaso una forma de mostrar que por primera vez el narrador siente empatía por el enemigo.

En ambos episodios también ocurre algo y es que el humor parece encontrar límites. En el primer fragmento el coronel Hartman causa gracia con su forma creativa de insultar y sus dichos políticamente incorrectos (entre los que se encuentran frases racistas y expresiones blasfemas desconcertantes para alguien que se muestra como católico), uno también puede ver una inteligencia en el coronel Hartman, una habilidad para manipular a sus tropas (como cuando descubre la inteligencia de Joker a partir de desafiarlo a decir que no cree en la Virgen Marìa), sin embargo toda la gracia que puede ejercer Hartman se diluye y se transforma en horror cuando vemos como castiga brutalmente a Pyle.  De modo similar, en la segunda parte de la película hay un humor retorcido, capaz de bromear con el propio sentido de la aventura y el goce que puede sentir un soldado ante situaciones que elevan su adrenalina y en las que matar no tiene que tener un precio legal.  Basta ver para esto la escena de la batalla musicalizada con Surfin`Bird, puesta inmediatamente después de que un soldado sonríe cuando logra matar un enemigo.

Sin embargo, el tono de humor retorcido de la película termina en el momento en el que Joker y el pelotón tienen que enfrentarse a la francotiradora vietnamita. Allí incluso la película marca que el humor se acabó desde el momento mismo en el que Joker quiere hacer un chiste y un compañero suyo le dice que ya no hay espacio para bromas. A partir de allí también las muertes que antes eran mostradas fugazmente y en plano general son exhibidas de pronto en cámara lenta, exhibiendo así que estos asesinatos  le importan a Joker puesto que no se trata de enemigos a los que no conocía sino de miembros de su propio pelotón.

 La guerra como comedia oscura en el clip de Surfin`Bird

Sin embargo hay una última cosa en común que hay en los dos episodios de Nacido para Matar, una que quizás sea la base misma de la película y que consiste en ver a personajes coqueteando con su propia aniquilación. El primer instinto autodestructivo lo tiene el propio sargento Hartman quien entrena sin saberlo a su propio verdugo Gomer Pyle (4), el propio Gomer Pyle, por otro lado, se desespera por encajar en la marina solamente para después no poder soportarse a sí mismo y suicidarse, los soldados del final de la película parecen menos preocupados por salvar a sus compañeros que por bordear el peligro estando cerca de la francotiradora vietnamita y al mismo tiempo la francotiradora vietnamita se expone a sí misma a ser asesinada por el pelotón. El propio Joker no parece estar ajeno a esta tendencia autodestructiva. Después de todo, él logra entrar en la marina como periodista y después de matar a su primer soldado vietnamita (un plano que dura segundos en el que vemos de manera seca como Joker agarra la ametralladora y defiende su territorio) provoca a su jefe de redacción para enviarlo al frente de batalla. No se puede decir que Joker no sabe a lo que se va a enfrentar antes de entrar a la guerra: vió los cadáveres cubiertos de cal, escuchó al psicópata del helicóptero diciéndole euforizado que la guerra es un infierno y documentó como periodista los horrores del enfrentamiento bélico (obviamente tergiversando los hechos, siguiendo la máxima del senador Johnson cuando dijo que en la guerra la primera víctima es la verdad). Entrar en ese lugar es también entrar a un territorio en el que su propia vida va a correr peligro. No es casual que Kubrick reflexione sobre este impulso autodestructivo, ya que en algún punto el tema de la guerra para este realizador siempre fue una cuestión que en el fondo no esconde otra cosa que el instinto del humano por destrozar su propia especie. Que es sino La Patrulla Infernal que una historia de unos generales que van contra sus propios soldados y que es sino Dr. Insólito que una guerra fría que se termina cobrando como víctima a la propia humanidad (5). El final de Nacido para Matar, con el paralelo entre el rostro moribundo de la vietnamita y el demencial de Gomer Pyle muestra que en un punto de la guerra ya no hay vietnamitas y americanos sino sólo seres humanos contra seres humanos, máquinas frías de matar enloquecidas por el contexto de una batalla en el que tanto las vidas ajenas como las propias valen muy poco.  Es verdad, de todos modos, que hay un elemento ambiguo hacia el final del film. Se trata del momento en el que el propio Joker decide revelarse parcialmente contra la voluntad del resto del pelotón y propone enterrar a la chica vietnamita. Finalmente lo que termina sucediendo es que Joker termina dándole un tiro de gracia a la chica, luego de que esta le pida que por favor la mate. En la novela original de Gustav Harford en la que se basa la película, los soldados terminaban por cortarle la cabeza a la mujer enemiga y jugando con la misma al fútbol. Esto último era un desenlace que dejaba en claro que el narrador estaba despojado de sentimiento alguno. En la película de Kubrick, en cambio, se optó por un final mucho más ambiguo y a su modo también más esperanzador. Joker le pega un tiro a la chica sin que sepamos bien si fue por furia (ella acaba de matar a su mejor amigo), por piedad (antes había pedido que la entierren), o por una rara combinación de ambos sentimientos. Lo vemos además vestir un signo de paz en su traje de soldado mientras en su casco dice “Nacido para Matar”. De pronto la cámara corta y vemos a Joker entre un grupo grande de soldados cantando la canción de Mickey Mouse y la voz en off de Joker que dice estar feliz de estar vivo en un mundo de mierda. Esta última expresión, al mismo tiempo, puede tener dos connotaciones en la película, estar en “la mierda” designaba por un lado la posibilidad de estar en el terreno impiadoso de la batalla, pero también estar en “un mundo de mierda” es lo que Hartman le decía a los soldados que pasaría si alguno de ellos tendría piedad de su enemigo y empezaría a dudar antes de matarlo. Acaso en ese tiro ambiguo de Joker, Kubrick ve la posibilidad de algo: que el arma que le dieron para matar se haya convertido de pronto en un instrumento para hacer un sacrificio compasivo, rompiendo la lógica maquinal asesina que trataron de inculcarle a Joker. También esa posible expresión piadosa encierra la posibilidad de que  Joker haya podido diferenciarse de su entorno y buscado una identidad personal en un mundo que lo obliga a ser un engranaje más de una maquinaria asesina (acaso también por esto uno siente que Joker necesita deformar la realidad que vivió desde su gusto por lo cómico, como una necesidad de asentar su personalidad y diferenciarse del resto). Es en suma una forma mínima de esperanza, pero es también parte de una idea de conservar una dualidad particular en el ser humano que a Kubrick le fascinó mostrar  en Nacido para Matar más que en ninguna otra película: el hecho de que nuestra raza sea  la única que se extermina a sí misma pero también la única capaz de experimentar compasión y amor, quizás Nacido para Matar sea la única película que logre poner de manera tan refinada y sutil esta dualidad sin terminar de decidirse por una y dejándonos a la deriva entre soldados cantando la canción de Mickey Mouse y un escenario de pesadilla fascinante hecho de marchas perfectamente coordenadas y paisajes caóticos de edificios que se incendian.

Hernán Schell

(1) esta interpretación de pensar a la primera parte de la película como un sueño y a la segunda como parte de la realidad que vivió el protagonista como para tener ese sueño se ha aplicado también muchas veces a Mullholand Dr. de Lynch. De hecho no pareciera casual que un admirador Kubrick como Lynch haya empezado con las películas fuertemente marcadas por ser divididas claramente en dos pedazos después del estreno de Nacido para Matar (piénsese en Twin Peaks: Fuego camina conmigo, Carretera Perdida y la mencionada Mullholand Dr.). Por otro lado, el cineasta tailandés Apichatpong Weeresethaful tiene a Nacido para Matar como una de sus películas preferidas y uno puede ver su influencia en la extraña Tropical Malady.

(2) De hecho, para señalar la ausencia de autoridad hacia el final del primer episodio vemos a Hartman morir en el baño -lugar poco “épico” para morir si los hay-, vistiendo su gorra militar de coronel, una musculosa y calzoncillos.  Esta vestimenta recuerda aquella que vestía el cabo de La Patrulla Infernal cuando quería “impresionar” con su jerarquía a un soldado. Dicha forma de impresionarlo consistía en presumir el saco militar que llevaba puesto, el problema es que abajo del mismo se veían tiradores y el torso desnudo y poco estético del militar. En las dos películas esta utilización ridícula de la vestimenta militar marca hasta que punto en tiempos de guerra el nivel de locura llega a tal punto que  las jerarquías carecen de validez y empiezan a ser ridículas.

(3) prestar atención al plano en el que se pone al coronel delante del cartel un dibujo de un militar y uno pareciera ver tanto al personaje como al material de base dibujado colgado en la pared.

(4) es interesante señalar que esto parece ser casi inconsciente por parte del propio Hartman. Cuando empieza la película dice que mientras el soldado más aprenda de él, más lo va a odiar. Siendo que Pyle es el que más aprende de todo el pelotón, es lógico que sea el que más lo odie y que Hartman por ende sea la primera -y última- víctima que Pyle asesine cuando se reciba de marine. Por otro lado, Pyle no tiene porque interpretar que Hartman deba ser considerado su aliado simplemente porque es de su misma nacionalidad, después de todo el propio coronel había dado como ejemplos de grandes marines a Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente Kennedy.

(5) Malick, un admirador de Kubrick, plantea en La Delgada Línea Roja este mismo dilema al reflexionar abiertamente sobre la guerra poniéndola como la prueba de que el ser humano es la única especie que combate contra sí misma. Por otro lado otra admiradora de Kubrick como Kathryn Bigelow plantea en Vidas al límite otro planteo similar al de Nacido para Matar: la idea de que un soldado puede sentir un raro y oscuro placer en la adrenalina de la guerra. De hecho tanto la película de Kubrick como la de Bigelow se caracterizan por utilizar los ralentis cuando un soldado recibe un impacto y por terminar con el protagonista caminando hacia una misión militar.

Videoconferencia sobre El Resplandor, de #Kubrick

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A continuación les compartimos la videoconferencia con el análisis de “El Resplandor”, una de las películas de terror más estudiadas de todos los tiempos. Luego de ver la conferencia, los invitamos a plantear sus opiniones y preguntas en los comentarios de este post.

Grabación de la videoconferencia sobre Barry Lyndon

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A continuación les dejamos la grabación de la videoconferencia sobre Barry Lyndon. Está divivida en 2 partes: la primera de ellas está centrada en el análisis de escenas de la película mientras que en la segunda se responden preguntas de los participantes. En los comentarios de este post seguimos la conversación sobre esta obra maestra mayor de Kubrick.

Videoconferencia sobre “2001: Odisea del espacio”

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Para quienes no pudieron participar o desean repasar algún detalle, les dejamos la grabación de la videoconferencia sobre 2001: Odisea del espacio.

Primera parte, con el análisis de la película y respuestas a los participantes:

Un clip más, respondiendo más preguntas de los participantes:

 

Y les planteamos una nueva consigna de discusión: ¿cómo interpretan esta película?

Patriotas y especialistas: Una entrevista sobre Dr. Insólito

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Foto de la escena eliminada -y ya aparentemente perdida- de la guerra de pasteles de crema con la que iba a terminar la película.

Decías que Dr. Insólito fue la primera demostración de que Kubrick no podía con su genio. ¿Por qué decís esto?.

Porque la película en principio fue pensada por Kubrick y el productor Harris para bajar los niveles de polémica después de Lolita. La intención era hacer una película convencional, con un tema que estaba más o menos de moda en la década del 60 como la Guerra Fría, abordado todo desde una película dramática con mucho suspenso. Pensá que por esa época era muy común el miedo a la guerra atómica y por ende la posibilidad de que la humanidad o merme considerablemente o directamente se extinga. Sospecho que por esa época debía estar muy de moda esa frase de Einstein que decía que no sabía con que armas se iba a producir la tercera guerra mundial pero si la cuarta: con palos. Era una tensión muy grande que había entre la Unión Soviética y Estados Unidos, el miedo de la sociedad americana y no tengo dudas que también la de la Soviética era enorme. Lo que sucedía es que la Mosfilm no producía películas sobre este temor pero si Hollywood, que en la década del 60 produjo muchos largometrajes de suspenso con el tema de la posibilidad de la bomba atómica. Incluso en la televisión lo tenías a Rod Serling haciendo el programa Dimensión Desconocida, que en varios capítulos utilizaba una trama de ciencia ficción para hablar lateralmente –y a veces de manera directa como en The Shelter– de la posibilidad de una guerra así y el exterminio de la humanidad. Incluso después Serling haría el guión de El Planeta de los Simios, que plantea de nuevo mediante el género fantástico esa posibilidad. El tema es que lo que empezó siendo el proyecto para un drama terminó siendo una comedia.

¿Y cómo es que se decidieron por eso?.

Bueno, en realidad el “decidieron” no corresponde en este caso. El que lo quiso hacer una comedia fue Kubrick, Harris decidió correrse porque decía que no se podía hacer humor con algo tan tremendo. Lo curioso del asunto es que así es como SK hizo su primera película con libertad absoluta, porque cuando Harris y SK estaban planificando el proyecto ya Columbia había puesto la plata para empezar el rodaje. Cuando Harris se fue SK quedó solo y decidió ser productor de una película con la que nadie quería saber nada. Decidir por la comedia Kubrick se decidió cuando empezó a investigar sobre el tema y le encontró una comicidad a toda la situación de la Guerra Fría, le parecía un gran chiste absurdo la idea de dos países compitiendo por ver quien tenía más armas de destrucción masiva, más aún cuando estas dos naciones  ya tenían el armamento suficiente para destruir el planeta entero. O sea, ¿si ya podés destruir el globo entero para que querés seguir acumulando?. Es muy estúpido si lo pensás. Contaba Harris que cuando ambos hacían la investigación sobre la Guerra Fría, Harris estaba horrorizado con todo mientras Kubrick no paraba de reírse. El productor dijo que se sentía al lado de un loco porque no sabía que podía causarle tanta gracia. Kubrick tenía un sentido del humor muy retorcido.

Entonces la libertad absoluta en las películas no fue decisión del propio Kubrick

Si y no, o sea, el tipo no buscó eso, le salió de casualidad, pero cuando la tuvo no quiso trabajar de otra manera. De todos modos lo de “libertad absoluta” es algo relativo porque muchos interpretan que a SK no le importaba nada más que la película, y a él le interesaba el éxito comercial también porque sabía que el hecho de que sus películas recaudaran tanto era una de las bases por las que la MGM primero y la Warner después, le permitieran al tipo experimentar. Cuando hizo El Resplandor por ejemplo, lo hizo porque Barry Lyndon había sido un gran fracaso y sabía que otro podría quitarle la libertad total con la Warner. Lo curioso es que pese a que hizo una película de terror basada en un libro de un autor muy popular como King la película es rarísima. Como si el tipo no hubiera podido con su propio afán transgresor. Con Dr. Insólito pasó algo similar, se buscaba algo muy comercial y sin embargo terminó siendo una película muy poco convencional.

No obstante Dr. Insólito tuvo mucho éxito.

Recaudó millones y le dió a SK la posibilidad de dirigir 2001… después. Y es curioso porque la razón principal por la que los productores no quisieron saber nada es porque pensaban que el público la iba a odiar y lo curioso es que no sólo terminó siendo un éxito comercial, sino que además muchos lo vieron como una catarsis en su momento, después de todo eran ciudadanos norteamericanos que estaban temerosos de lo que podía hacer cualquiera de los dos gobiernos, y en alguna medida poder reírse de ellos desde el absurdo y la sátira furiosa tenía algo de liberador en su tiempo.

Liberación por humor negro digamos.

Totalmente, negrísimo. Se contaba igual que había veces en que el humor era tan oscuro que muchos que la veían por primera vez no se reían, pero después entraban en el verosímil de la película y ya está se entregaban al absurdo que planteaba. Al final, cuando las bombas explotaban bajo la música de We´ll meet again la mayoría de la sala ya se estaba riendo entera. En cierta medida es interesante como Dr. Insólito iba a contrapelo de las demás películas de esta temática que se hacían por esos años. En los 60 se hicieron muchos films sobre la posibilidad de que se desate la Guerra Fría y lo que hacían era construir tramas en las cuales con una gran solemnidad se hablaba de la posibilidad de que todo se vaya al diablo, finalmente, hacia el final, lograban salvarse pero quedaba la posibilidad latente de que esto pueda volver a pasar. En Dr. Insólito no sucede eso, todo tiene un tono cómico y hacia el final el mundo se destruye en serio. O sea, plantea la peor de las posibilidades pero al menos se da el lujo de poder reírse de eso y de los que lo provocaron.

Sterling Hayden como Jack D. Ripper (o sea, Jack El Destripador)

Sin embargo siempre se habla de que la película plantea una atmósfera de pesadilla.

Y muy consciente por otro lado. Esto ya desde su mismo narrativa. Michael Mann –un director que dijo haberse hecho cineasta prácticamente por esta película- decía que Dr. Insólito era un gigantesco tercer acto, y tiene razón, la película empieza en medio de una acción y con un general completamente demente cuyas causas de la demencia nunca se explican. Es como si se hubiera salteado los dos primeros actos y de buenas a primeras te introduce en la acción principal y de ahí va hacia el final. Eso inmediatamente genera una sensación de pesadilla porque empieza sin una introducción, sin explicaciones de ningún tipo. Como los sueños bah, que empiezan en medio de algo que no sabés bien que es. Por otro lado en Dr. Insólito Kubrick plantea una iluminación de tono bajo, más cercana a los film noir o las películas de terror que a otro tipo de cine. Es interesante eso porque en general las películas cómicas suelen tener una iluminación frontal, suelen estar muy iluminadas justamente para poder destacar todo lo posible la expresividad del actor cómico con sus muecas y demás. Acá por el contrario la atmósfera del salón de Guerra es de pesadilla, su lógica lumínica remite incluso a otra película de Kubrick como Casta de Malditos. Siempre me gusta mostrar de esa película la escena en la que los delincuentes se reúnen a plantear el robo, Kubrick ilumina sólo la mesa y todo lo que rodea a los personajes está oscuro. Acá pasa algo similar, la iluminación va donde los políticos y los militares, pero lo que los rodea está prácticamente oscuro. Eso da una sensación de horror. Una forma de mostrar a esos personajes inmersos en una pesadilla personal. Lo curioso es que todos tratan de actuar normalmente, cada uno con sus funciones y sus diplomacias, una forma de querer engañarse a sí mismos fingiendo que no está pasando nada excepcional. Siempre me llama la atención la actitud final del diplomático soviético de seguir fotografiando la sala de Guerra a modo de “espionaje” incluso cuando la humanidad está prácticamente extinguida.  Y con respecto a la iluminación, vos sabés que es muy curioso esta cuestión de filmar una comedia con luz de tono bajo, a modo de film noir o película de terror, porque después, cuando haría El Resplandor, SK haría lo contrario, iluminaría una película de terror con una luz frontal, más propias de una comedia. De todos modos esa lógica de pesadilla no sólo se da con esa iluminación. También contribuye el hecho de que según el espacio en el que esté, Kubrick filme la película de diferente manera. Por ejemplo, cuando está en el avión con los tipos que cargan la bomba, la estética se vuelve más “desprolija” con cámara en movimiento y una fotografía más granulada. Eso también ayuda a desconcertar.

¿Las actuaciones tienen algo que ver también en esto?.

Todo que ver. Sobre todo en lo que respecta a Peter Sellers y George C. Scott. Por el lado de Sellers le hace interpretar tres personajes diferentes: el Capitán Mandrake, el presidente Muffley y el propio Dr. Strangelove. Iba también a hacer del Major King Kong, el tipo que se tira con la bomba atómica en la imagen más icónica de la película. Esto estaba hecho  para plantear el tema de la dualidad, que siempre le apasionó a SK: Sellers por un lado iba a ser dos personajes que buscan que la bomba no se detone (Mandrake y Muffley) y dos que sí. Pero como Sellers le tenía miedo a las alturas no pudo hacerlo. De todos modos lo que más desconcierta no es tanto Sellers haciendo de varios personajes sino el contraste que genera con Scott. Mientras a Sellers le dejaba improvisar mucho y que actuara de manera relajada, a Scott le hacía repetir la toma una y otra vez hasta que la interpretación quedara casi mecánica, algo idéntico a lo que haría con Duvall y Nicholson en El Resplandor. Es un tipo de actuación que suele generar un raro efecto de distanciamiento porque tienen un carácter muy artificial. Es el un distacimiento similar al que sucede con el cine de Bresson con la gran diferencia que él juega con la expresividad prácticamente anulada de sus actores. En el caso de Dr. Insólito no sólo juega con la sobreexpresividad de Scott sino también con contrastarla con la mucho más relajada de Sellers. Más de una vez vemos en Dr. Insólito conversaciones en los que Kubrick hace un plano de Scott y otro Sellers, y esa diferencia de interpretación genera un efecto raro, casi brechtiano en el sentido de que uno siente al actor no queriendo “meterse” en el papel sino haciéndote evidente que lo está interpretando.

Parece raro hablar de una pesadilla graciosa.

No sé si tanto. Yo me acuerdo un extraordinario ensayo de Susan Sontag sobre los Happening de los 60 en donde decía que las pesadillas reproducidas podían generar tanto un efecto terrorífico como cómico, porque tanto la comedia como el terror podían basarse en el absurdo y por ende su impredicibidad. Esto es algo que sabe muy bien Lynch por ejemplo. Lo que tiene Dr. Insólito es eso, es tan absurdo y ridículo todo  que te puede mover a risa. A veces incluso una risa  incómoda.

¿Hablaste de Peter Sellers. Era la segunda vez que Kubrick trabajaba con él no?.

Si claro, la primera había sido con Lolita, donde también hacía varios papeles. Aunque esta vez no se trataba de muchos personajes, sino de un mismo Quilty que se disfrazaba de distintas personas para engañar a Humbert Humbert. En Dr. Insólito directamente hace de tres personajes sin que medie lógica alguna. Igual fijate que Sellers no es lo único que la película comparte con Lolita, también la presentación. El título de presentación de Lolita empezaba con la imagen de Humbert Humbert pintando las uñas de la protagonista adolescente, era un plano detalle de los pies de la chica siendo sostenidos delicadamente por la mano del hombre mientras la otra pintaba lentamente sus uñas. Era una imagen cargada de sexualidad, una retorcida si, pero expresada de manera elegante. Una película después Kubrick lanza Dr. Insólito con una secuencia de créditos también cargada de sexualidad: la imagen de un avión con carga nuclear que está siendo cargada con nafta desde otro avión. La imagen fálica de la manguera con nafta introduciéndose en el avión es de una sexualidad tan explícita como grosera. La diferencia entre Lolita y Dr. Insólito se marca así desde el comienzo las dos son películas donde la cuestión sexual va a ser sumamente importante, pero si en la anterior película esta era sugerente, acá está marcada por un trazo grueso furioso y demencial, justamente venida de una película que a diferencia de Lolita no es lateral en su locura sino absoluta y brutamente frontal.

Es verdad, se habla mucho de la sexualidad expresada en Dr. Insólito, de los proyectiles y aviones como falos y demás incluso el propio Jack D. Ripper habla de “fluidos corporales”.

Claro, y algunos personajes tienen nombres de funciones corporales. Como Turdigson, ya que Turd quiere decir excremento. Otros como el Major King Kong se llaman como un personaje muy asociado a la sexualidad bestial como el famoso simio gigante de la década del 30. Es un humor de trazo grueso muy consciente de sí mismo. No por nada la gente de South Park admira tanto esta película, comparten este mismo tipo de humor explícitamente guaso -al punto tal que puede ser chocante- y no pocas veces enojado. Pensá por ejemplo que en la película de South Park se dice lisa y llanamente que Estados Unidos es un país racista y horrible. Y también la gente de South Park maneja ese sentido del humor grosero en el nombre de instituciones. Por ejemplo en la serie el hospital se llama “Camino al Infierno”.

Peter Sellers haciendo de Dr. Insólito. Uno de los tres personajes interpretados por el actor en esta película.

Volviendo al tema de la sexualidad, una vez leí una intepretación que la explosión final de Dr. Insólito puede leerse como una forma de eyaculación de personajes sexualmente reprimidos.

Si, la conozco, el cine de SK siempre da para todo tipo de interpretaciones y a los psicoanalistas les encanta, para bien y para mal, meter la cuchara. Puede ser que aplique. Igual me parece que está cuestión de meter lo sexual está para mostrar el lado salvaje de instituciones que uno asociaría con lo serio. Parte del atractivo de Dr. Insólito está en describir que personas que están al mando pueden ser completamente dementes y unos terribles irresponsables. Si bien la representación de Dr. Insólito es completamente satírica, esto a Kubrick no le parecía del todo imposible porque él veía que el propio concepto de Guerra Fría era demencial en sí, una salvajada y una ridiculez por donde se la mire. Por eso la verdadera base que toma SK para hacer Dr. Insólito no es en realidad el libro original en el que supuestamente se basa –un librito más bien mediocre y de tono serio que el film destruye en el proceso de adaptación- sino un libro de Henry Kissinger que se llama paradójicamente The Neccesitty of Peace (las necesidad de la Paz) y que habla ni más ni menos de la guerra fría como la cosa más civilizada del mundo. Hay pasajes enteros de ese libro que Kubrick pone en boca de algunos de los personajes de la película. El personaje de Scott dice varios por ejemplo. No por nada además el propio Dr. Strangelove tiene el peinado de Kissinger. Lo increíble es que en el año en el que se estaba haciendo Dr. Insólito Kissinger tenía un alto cargo en la Casa Blanca como asesor ni más ni menos que en relaciones internacionales de Kennedy.

Y siguió…

Si, en Latinoamérica sobre todo lo tuvimos que sufrir bastante. Un cretino marca cañón.

Ahora, si Dr. Insólito se refiere a Kissinger, ¿el presidente quien es exactamente?.

SK se basó en un tipo que se llamaba Adlai Stevenson. Que nunca llegó a a la presidencia. No sé porqué realmente. De todos modos no creo que le haya tenido especial inquina a esa figura porque no es un presidente psicópata, el tipo quiere resolver las cosas, sólo que todo le sale mal.

Igual al final le terminan diciendo “Mein Führer”.

Bueno, en realidad no se lo dicen a él, lo dice Dr. Strangelove como hablando solo, asombrado de que puede caminar en una escena improvisada por el propio Sellers que Kubrick dejó. La escena final  iba a ser otra, una guerra de pasteles de crema al estilo Los Tres Chiflados. Se grabó y todo, pero después se decidió sacarla porque les parecía que ya era demasiado delirio. Lamentablemente no quedó el registro filmado sino apenas un par de fotografías. De todos modos, volviendo al tema del Heil Hitler final, más allá de ser improvisado por Sellers no deja de ser una ironía fuerte en la película ya que el presidente dice en un momento que no quiere quedar en la historia como el mayor asesino en masa desde Adolf Hitler, que la última frase que escuche en la película diga “Mein Führer” es una ironía trágica de la película.

El tipo se transforma en un Hitler accidental digamos.

Si, como pasa muchas veces con Kubrick, el azar termina haciendo desastres no importa todo el control que quiera ejercerse. En este caso, todo el orden militar, todos los prolijos procedimientos, no terminan sirviendo de nada. Todo se arruina por un lado un general demente al que le agarra un ataque nunca explicado de paranoia, pero por el otro también una sucesión de hechos que son en parte azarosos y en parte sociales. Los azarosos se ven bien al final, cuando finalmente se logra descifrar el código y empiezan a suceder un montón de cosas que contribuyen a que todo literalmente explote. La pericia del piloto de salir del fuego soviético primero, su entrega en ayudar a que la bomba al punto tal de caer entusiasmado con ella después. Vos fijate que hay algo de increíble en esa escena de la bomba atómica atascada y es que después la vuelve hacer Ronald Emmerich en Día de la Independencia pero en clave patriótica. Ahí también la bomba atómica se traba y el piloto se dispone a estrellarse con ella para vencer al enemigo extraterrestre. Parece algo buscado en el film de Emmerich, digo que un film tan chauvinista invierta la lógica de una película tan antichauvinista como Dr. Insólito. No hay que olvidar que para Kubrick el patriotismo es una de las mayores formas de estupidez.

¿Podría hablarse de Dr. Insólito como de una película antinorteamericana?.

Creo que eso sería el mismo error de pensar a La Patrulla Infernal como una película antifrancesa. Creo que las dos quieren ir a algo más general, en el caso de La Patrulla Infernal una cuestión de las injusticias en tiempos de guerra, en Dr. Insólito una idea del absurdo armamentístico en sí. No es que la película se ponga del lado de los soviéticos, ellos también son igualmente responsables del desastre que los Norteamericanos en la película. Y vos fijate otra cosa: Kubrick siempre decía que para él no existía la realidad como tal sino que la única realidad era “la mente”, o sea que él filmaba algo visto desde el punto de vista de un personaje. Creo que en el caso de Dr. Insólito la puesta en escena trata de reproducir las cosas no desde el punto de vista de un personaje sino de un sistema que él consideraba demencial en sí, por eso ese clima desconcertante. Hay algo de querer ir al corazón de una forma belicista de por sí enferma y filmarla desde ese lugar. Es bastante curioso además pensar que si bien Dr. Insólito está “fechada” en la década del 60 en tanto habla de una época muy específica, algunas cosas que plantea la película siguen aún hoy. O sea, la posibilidad de una Guerra Nuclear sigue presente y la carrera armamentista sigue en el mundo actual y sigue siendo algo demencial e ilógico como lo fue siempre. Es curioso, porque Kubrick planteó tres ideas de futuro posible en Dr.Insólito, 2001, y La Naranja Mecánica. Todas ellas terminaron adelantando algo de lo que pasaría más adelante. No todo claro, pero si detalles muy precisos. Espero que el final de Dr. Insólito no termine siendo profético.

Bueno, una vez escuché que lo que Dr. Insólito describió casi pasó en serio.

Si, hubo un general que efectivamente se volvió loco y que ordenó liberar la bomba. Lo increíble es que casi lo logra tal y como pasa en la película. Por supuesto que se logró frenar a tiempo, pero eso te muestra que eso que se anuncia al principio de la película por parte de las Fuerzas Armadas de que esto no podría suceder era falso. Había pasado algo así.

¿Kubrick sabía de este general?.

No creo, era un registro recontra secreto y aseguran que nadie salvo las altas cúpulas militares sabía de esto. Si es verdad que la investigación que había hecho Kubrick y Harris daba cuenta que había casos en los que un accidente como esos podía suceder. Lo único que necesitaron es imaginar a un psicótico como Jack D. Ripper.

Mencionaste La patrulla Infernal, una película con la que más de una vez se relaciona a Dr. Insólito, ahí también se dice algo del patriotismo.

Que es el refugio de los canallas. Es una frase de Samuel Johnson. La relación que se hace entre Dr. Insólito y La Patrulla Infernal tiene que ver con que en ambos se plantea esta idea de un conjunto grande de gente que tiene sus vidas en manos de un grupo de psicópatas. De nuevo se vuelve a esta idea kafkiana de que en cualquier momento nos puede pasar algo terrible porque se le ocurrió a un grupo muy pequeño de personas en las que nosotros estamos imposibilitados de influir. Hay diferencias básicas igual. En La Patrulla Infernal son un grupo de soldados, en Dr. Insólito la víctima es toda la humanidad. Por otro lado, te diría que en La Patrulla Infernal los altos mandos son simplemente unos psicópatas, lo curioso es que en Dr. Insólito hay mucha gente muy capaz. No sé si inteligente, pero si capaz.

¿En qué sentido lo decís?.

En el sentido de que en La Patrulla Infernal los dos militares que mandan a los soldados a la muerte no parecen exhibir un gran conocimiento. Pero acá si. Más allá de las características caricaturescas que pueden hacerlos lucir estúpidos, lo cierto es que los personajes de Dr. Insólito muestran un gran conocimiento en su materia. El general Turdigson sabe claramente de estrategia y de enfrentamientos bélicos, también es ágil en descubrir que el diplomático soviético tiene una cámara, el científico Dr. Insólito es un físico claramente brillante, el Presidente sabe cómo controlarse frente a una situación sumamente crítica y es mucha la pericia de Kong como piloto. Hasta el propio diplomático soviético es hábil para poner otra cámara y seguir espiando. El tema es que los tipos son especialistas en una cosa y sólo en una, están como mecanizados para eso. En Dr. Insólito parece filtrarse ese pensamiento que tenía Feyerabend acerca de lo que él denominaba uno de los grandes males del siglo XX que era “el especialismo”, o sea, la idea de un montón de gente (científicos, militares, políticos) que tenían un conocimiento extremo en algo de manera tal que olvidaban todo el resto, incluso sus propias responsabilidades éticas y las consecuencias de sus actos. Esto es muy pertinente a la hora de hablar de temas como la Guerra Fría porque justamente las bombas atómicas son diseñadas por grandes físicos, químicos y matemáticos, gente justamente tan especializada en algo que van ciegos hacia su objetivo sin pensar en otra cosa. Desde este lugar es absolutamente pertinente que la película reflexione sobre la Guerra Fría y plantee la idea de este “especialismo” de personas encerradas en su propio talento. Hay una idea de entender la extrema capacidad en una sola cosa como una forma de estupidez. Si a esto se le suma el “sacrificio por la patria” y el sentido del deber el cocktail que se termina formando es mortal. O sea, hay mucho talento, lealtad y patriotismo en Dr. Insólito, y eso es justamente la base de todo el desastre.

Análisis de Lolita + aclaración sobre Espartaco

Categoría: Kubrick, Videos

Primero, una aclaración sobre “Espartaco”

 

Decidí dejar afuera un video de Espartaco por respeto al propio Kubrick ya que el director mismo decía que no era una película de él sino una producción de Kirk Douglas, de la que él fue sólo un problemático e importante empleado. Incluso el propio SK odiaba el guión original de la película. La misma iba a ser dirigida por Anthony Mann, quien decidió abandonar el proyecto en plena preproducción por fuertes diferencias con los productores en el rodaje. Esto provocó que Douglas llamara a Kubrick para completar el proyecto. La filmación es conocida por haber sido infernal -con pujas creativas permanentes entre Douglas y Kubrick y muchos insultos de por medio- y tuvo como curiosidad que se empezara a repetir seguido la frase que el propio Douglas dijera sobre SK: “es un mierda con talento”.

El resultado final no es necesariamente insatisfactorio, de hecho, Espartaco ha envejecido mejor que cualquiera de las grandes épicas que se hicieron por esos años -hoy se ve mejor que Ben Hur por ejemplo, ni hablar de otros proyectos elefantiásicos como Cleopatra o Sodoma y Gomorra-, no obstante, es verdad que cuesta mucho ver el sello de Kubrick en la película. Como dijo Naremore, quizás haya algo del director en las diferentes relaciones cargadas de sexualidad que plantea la película, como el homoerotismo que se desprende entre Craso (Lawrence Olivier) y su esclavo Antoninus (Tony Curtis). Otros momentos muy remarcados de la película nunca fueron dirigidas por este director, la secuencia de crédito y la escena de la batalla final las hizo el diseñador Saul Bass -conocido, entre otras cosas, por haber diseñado secuencias de crédito como las de Psicosis, Vértigo y Anatomía de una asesinato- y los primeros cinco minutos del film fueron filmados por Anthony Mann.

Todo lo demás el propio Kubrick aseguraba que era más responsabilidad de Kirk Douglas que de él, quien “apenas” se limitó a filmar aplicando incluso técnicas lumínicas convencionales -cosa que el propio SK nunca hacía en sus películas- para dar como resultado una película muy clásica en su estética y estructura narrativa. Lo curioso es que el salario bastante importante que le dieron al director por esta película fue invertido después para la producción de Lolita, que como veremos en el video hace una referencia a Espartaco.-y a todo el disgusto que Kubrick tenía por hacerla- ya en sus primeros minutos.

 

Análisis de “Lolita”

 

Y ahora sí, entremos en la siguiente película propiamente kubrickiana, analizando algunas escenas de Lolita en este video especialmente grabado para el curso:

Análisis de Casta de malditos

Categoría: Kubrick, Videos

En el siguiente video se analizan algunas escenas de la película “Casta de malditos” (The Killing”) que no pudieron analizarse el domingo 24 por problemas técnicos durante la videoconferencia en vivo.

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Análisis de “La patrulla infernal” (Paths of Glory)

Categoría: Kubrick

En este video se analiza en detalle la que puede considerarse la primera obra maestra de Stanley Kubrick. Disfruten del video y dejen sus preguntas y opiniones en los comentarios.

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