La Naranja Mecánica: The Stanley Kubrick Horror Show

Categoría: Críticas, Directores, Slider

Para este curso abierto trajimos una suerte de participación especial: Milagros Amondaray. Que además de ser una excelente crítica es también una admiradora de la filmografía de Kubrick en general y de La Naranja Mecánica en particular. Si quieren seguir sus textos (ejercicio más que recomendable) escribe en el diario La Nación.

Allí además es redactora de Cinescalas, página dos veces premiada internacionalmente como el mejor blog del diario. El mismo se actualiza de lunes a viernes desde hace casi tres años. Y ahora si, vamos con el texto sobre La Naranja Mecánica.

 Alex DeLarge como victimario en la primera parte de la película

1- “Tenía ciertos prejuicios contra ella pero, tras verla, me di cuenta que es la única película que existe acerca del verdadero significado del mundo moderno” expresó una vez Luis Buñuel acerca de La naranja mecánica, octavo largometraje de Stanley Kubrick, y sucesor de 2001: odisea del espacio. Efectivamente, la novela de Anthony Burgess fue para el director ni más ni menos que el vehículo ideal para canalizar todas sus impresiones sobre el mundo. No es casual que gran parte de su obra haya tomado como base una fuente literaria, como tampoco es casual que todos esos protagonistas -de distinta índole y en distintos ámbitos- puedan formar un mismo pensamiento, una concepción homogénea de la sociedad, incluso cuando a simple vista no parezca existir nada que los una. El mundo, para Stanley Kubrick, es uno en el que las emociones están continuamente supeditadas al cinismo, dejando a sus héroes, como a él le gustaba denominarlos, como “seres flotando a la deriva”. El aspecto sentimental, en este plano, nunca se pone de relieve, más bien su cine es un cine de obsesiones sostenidas, con individuos que parecen tener una meta preconcebida, moviéndose en terrenos donde el deseo de supervivencia es más fuerte que sus propios ideales. Se puede afirmar que toda la obra de Kubrick, y que todos esos personajes centrales que la configuran están escindidos en dos alternativas: o abrazan su humanidad, la defienden y la alimentan de esperanza (como el rostro rebosante del niño estrella del final de 2001); o bien se autoimponen convertirse en herramientas de ese sistema, desenchufando cualquier ímpetu de cuestionar el orden establecido. Esta dicotomía también es trasladada a ese ejercicio de transición entre el final de 2001 y el comienzo de La naranja mecánica. Mientras que en uno, como ya he hecho hincapié, la serenidad estaba omnipresente en la mirada del niño, en el otro, Kubrick nos invita a entrar por medio de una mirada entre sádica y aberrante. Alex DeLarge, líder de una pandilla de droogs, se encuentra en el Korova Milk Bar tomando su dosis de leche (moloko vellocet) antes de salir a perpetuar una serie de hechos atroces. A Kubrick le gustaba el distanciamiento intelectual y trabajaba con tanto detallismo en una misma idea que eso lo llevaba a una estilización notoria. Por este motivo, su cámara pasa de un primer plano de Alex a un plano general que nos despliega ese micromundo al que este “héroe” se encuentra habituado. Este preludio no deja de ser incondicional a una de las reglas del realizador: “Me gustan los comienzos lentos, esos comienzos que se introducen bajo la piel del espectador y lo envuelven de tal modo que sea capaz de apreciar las notas bellas y los tonos suaves”. La analogía con la música tampoco es arbitraria. Independientemente de que la música (clásica o no) sea uno de los aspectos emergentes de La Naranja Mecánica -porque antes que nada cumple el rol de introducirse bajo nuestra piel algo que también sería fundamental en Barry Lyndon y esa escena con el cruce de miradas entre Barry y Lady Lyndon-, también opera como un elemento más para activar o desactivar ese campo minado que es el mundo bajo la mirada del realizador. En una primera instancia, “Singin’ in the Rain” es la vía mediante la cual Kubrick orquesta esa violación grotesca, poniendo así al descubierto su constante asociación de la violencia con el ritmo, con la danza. La escena de Alex enfundado en su traje blanco, con sombrero bombín, nariz de payaso y bastón golpeando a un anciano y obligándolo a detenerse en la violación de su mujer es coreografía en estado puro, un suerte de gran horror show. El enfoque es perverso, un nihilismo que ya había sido provisto en altas dosis con Dr. Insólito y que acá se convierte directamente en una sátira y en un constante trastoque de las reglas. A Kubrick no le interesa lo unívoco, y por eso destroza preconceptos y emplea esa canción, sinónimo de un “sentimiento glorioso”, del súmmum de la felicidad en un elemento de catálisis, en aquello que desata en Alex algo inevitable: la concreción de un impulso propio de ese salvajismo natural en el que se encuentra inmerso. A fin de cuentas, para él efectivamente la felicidad es sinónimo de violentas descargas y, en consecuencia, la canción se vincula con su pulsión ineludible.

 

Alex DeLarge como víctima

2- “Me interesa tomar una historia, fantástica o improbable, y tratar de llegar a su fondo, lograr que no solo parezca real sino inevitable”. Estas palabras de Kubrick también las podemos aplicar no solo a la secuencia previamente descrita sino también al otro gran momento en el que la música vuelve a cumplir un rol activo o, mejor dicho, un rol que activa una sensación. A diferencia de la alegría exacerbada de Alex al golpear y violar al ritmo de “Singin’ in the Rain”, en la segunda parte del film, cuando el joven es apresado para su posterior “reformación” con el método Ludovico, Kubrick utiliza la Novena Sinfonía de Beethoven como disparador de toda clase de padecimientos poco agradables. Alex es forzado a observar una sucesión de hechos espantosos – desde explosiones hasta ahorcamientos – con la mencionada sinfonía como banda sonora. Ahora es él quien no tiene otra alternativa más que asociar esa música que solía proveerlo de placer con acontecimientos de lo más extremos. Sin embargo, así como Alex es usado por el sistema para comprobar que la corrección de una conducta no es algo improbable sino factible, Alex, al ser al mismo tiempo un ser desalmado e inteligente, al ser él mismo un arma de doble filo y la representación corpórea de esas dicotomías kubrickianas, también nos hará saber sobre el final (y nuevamente con la mirada como baluarte) que si bien se encontró escindido, finalmente llegó a tomar una decisión por sí mismo, con consciencia y con cierto regodeo en ella. Cada uno de los protagonistas de Kubrick transitan un camino de autodescubrimiento que los hacen desembocar en distintos lugares antes de que puedan incluso arribar a un último destino. A fin de cuentas, la filmografía de Kubrick concluye con Ojos bien cerrados, la quintaesencia del recorrido de un hombre perdido en un mundo hostil, quien encuentra más enigmas que respuestas pero que opta por no responder a esos pálpitos que se producen a su alrededor. En La Naranja Mecánica también tenemos una odisea de índole similar, una odisea que podríamos definir como elegante, incluso a pesar de su latente fatalismo. Lo que Alex piensa, lo que Alex planea y lo que Alex ejecuta está expuesto en todos los distintos universos en los que decidió o fue obligado a moverse, universos que pueden ser tan pequeños como los confines de un disquerías o tan vastos como esa sociedad autómata. Por eso es que, volviendo a una observación inicial, Kubrick se sentía más cómodo tomando personajes de novelas. En sus propias palabras: “La novela ideal para llevar al cine es aquella que ahonda en la vida interior de los personajes”. Lo cual nos puede llevar a preguntarnos si es realmente posible saber lo que sucede en la mente de Alex. La respuesta es más positiva que negativa. Porque, a pesar de cierta ambigüedad, estamos ante un individuo que tanto con su rostro como con su manera de escupir las palabras (notable escena del test en el hospital, recientemente reinterpretada por Paul Thomas Anderson en The Master) nos está llevando hacia (o nos está haciendo parte de) disímiles representaciones de sus fantasías más espantosas. Y aquí es donde radica la esencia de La naranja mecánica en particular y del cine de Kubrick en general: podemos condenar los actos de Alex, desaprobarlos de manera inmediata, pero nunca podemos desconfiar de él. Sus motivaciones están al desnudo – metafórica y literalmente -, la desconfianza la generan los estados emocionales ajenos, o las dobles intenciones de un entorno que no está buscando la Verdad sino el reconocimiento, la satisfacción de mantener un orden que, en realidad, es un concepto inventado, insustancial. Por eso, el horror show que representa La Naranja Mecánica dentro de la filmografía de su realizador es, en realidad, un mundo imaginario, un mundo donde se percibe con desdén cualquier atisbo de sentimiento, por más deforme que éste sea. Esta película es el gran ejemplo de la obsesión de Kubrick por una sociedad donde todo está controlado en exceso, una sociedad de contenido vacío, de máscaras donde todo se disfraza y está dispuesto más como un show que como algo real o trascendente. El director solía aludir al ser humano con brutal sinceridad: “Somos capaces de los actos más bondadosos y de los más perversos: el problema es que a menudo no distinguimos entre unos y otros”. Así es como no nos extraña ni el final de Alex y su vuelta a la normalidad – o a su propio concepto de normalidad, al menos – ni tampoco su disfrute de ese estado que le había sido arrebatado. De ese modo, él comienza a desquebrajar ese orden social que estuvo siempre a dos pasos de su desintegración. Pero tampoco es arbitrario que esa desintegración quede en off, quede en nuestra mente o en nuestra interpretación de ese desenlace, de ese fin del recorrido. Porque a Kubrick no le interesaba culminar. Lo suyo era dejar la puerta entreabierta. A fin de cuentas, La naranja mecánica, como todo su cine, es una gran danza, una gran profusión de ritmos y sensaciones, donde el diálogo queda en un rol parentético. Lo que prevalece es generar impacto y que entre esas alternativas antagónicas (el bien y el mal; el amor y el odio; el deseo y el miedo; la fidelidad y la traición), nosotros, como los mismos protagonistas, consideremos todas las posibilidades de un mismo hecho, arrollando así los principios o modelos prefijados y situándonos alertas ante las amenazas fantasmas, ante los enemigos. Esos que, como Alex al torturar y al ser torturado, pueden venir de cualquier lugar, con cualquier tipo de cadencia, y con ningún otro fin más que el de doblegarnos la mente.

Por Milagros Amondaray.

 

 

Comments (38)

este película me parece excelente su vestuario iluminacion misicalizacion ademas la maldad de alex después de el tratamiento ya no puede defenderse y es maltratado

‘Cada uno de los protagonistas de Kubrick transitan un camino de autodescubrimiento que los hacen desembocar en distintos lugares antes de que puedan incluso arribar a un último destino´, es la perfecta definición de lo poco que de SK se. Siento como que el Director muestra una historia, cual sea la que enfoque, en que sus personajes, tienen varios matices, nadie es tan malo y/o tan bueno, están viviendo a expensas de una sociedad que plantea una situación y éstos solo pueden amoldarse a ella desde lo que son.
No controlan, se dejan llevar, siento en sus films como una especie de neurosis que paraliza, mueve, conlleva se deja arrastrar en un mundo de dudas, porque justamente el control, esta fuera de ellos y en cada paso hay un cambio de lugar de los personajes aún sin estos saber hacia donde los llevara.

La considero la mejor pelicula, al menos para mí es así por todo aquello que encierra en sí; la perfección en muchos sentidos cinematográficos y sobre todo conceptuales. Siendo una película tan pscologica…y me trae a memoria Friedrich Nietzsche, en sus teorias y también en el sentido de que todos tenemos en sí el llamado “bien/mal” y la sociedad en que vivimos juega un papel importante en su condición. Por mucho seguira siendo mi película favorita, sus imagenes, y sus sinfonías…. En un día de lluvia se me es inevitable cantar y bailar “Singing in the rain ” *)

es muy interesante la pelicula el sale con su banda de amigos ma hacer maldades,y al fina sus amigos lo golpean cual el tratamiento que hacen no se puede defender es como el trancurso lo malo que hacemos lo pagamos bien caro y asi le pase a alex

Dos puntos: siempre la consideré una metáfora sobre la libertad; o una tensión entre libertad y seguridad (tema que cobra mayor importancia en el mundo post 11 de septiembre). Que el personaje que sea el vehículo de tal reflexión sea alguien con conductas sádicas como Alex es algo muy arriesgado, que tanto Burgess como Kubrick resuelven con maestría, aunque con finales diferentes (en la novela y en la película).
Por otro lado, Alex representa la posibilidad que tenemos todos los seres humanos de contener al torturador y al torturado de manera latente y que determinadas circunstancias pueden hacer aflorar uno u otro rasgo de la personalidad.

Hermoso texto.

Veo “La naranja mecánica” como uno de los más exquisitos textos filosóficos acerca de la verdad de la nuestra humanidad. En ella se retrata el hombre en todo su esplendor caótico y en su estado natural, el cual, según Thomas Hobbes, es el estado “salvaje” en donde los hombres luchan unos contra otros por su supervivencia individual. En contraste, encontramos tanto en el film como en la literatura filosófica la referencia a esa idea de bien que busca hacer del hombre un ser útil a la sociedad, tarea que se le ha dejado de manera especial, según Hegel, a la Educación. La educación, según Hegel, es la única vía por medio de la cual el hombre puede dejar de ser lo que es, para Hegel, la educación es pasar del estado natural (salvaje) al estado de persona.

Saludo,

Anabella

Es una película muy visceral, sin miedo y que da de que hablar, y como se expresa en la lectura, demuestra la forma como influye el mundo (nuestro mundo) y todas sus pre-concepciones de sociedad en el desarrollo de una persona.

Personalmente me gusta mucho esta película por sus desarrollo de personajes, vestuario y creo que todo el mundo opina lo mismo, en el uso de la musicalización que utilizó Kubrick.

Es una muy buena película y en lo personal la que mas me gusta de kubrick. particularmente me gusta el concepto de la humanidad en la película por ser claro y real.

Ojala los que no la han visto la vean y la disfruten por que es una obra de arte!

Antes tenía top 3 y ahora tengo top 5 de mis películas favoritas de SK, y definitivamente La Naranja Mecánica entra dentro de las primeras 3. Lo que más me gusta de la película es el lenguaje de cierta manera también “futurista”, tengo entendido que el lenguaje que se usa, era de una manera imaginativo a como se usaría en Londres por ciertos grupos juveniles en el futuro. Bueno aparte de eso lo más fascinante es obviamente la psicología del personaje, creo que Alex Delarge es uno de los personajes más interesantes dentro de la filmografía de Kubrick, sobretodo por lograr esa empatía que muchos sentimos hacia el. No está de más mencionar que la película fue considerada como mala influencia por “incitar” a los jóvenes a practicar la ultraviolencia, hubo varios casos de violaciones en donde los victimarios aseguraron que se dejaron influenciar por La Naranja Mecánica, situación que le dolió tanto a Kubrick, que él mismo retiro la película de circulación. En fin, otro de los aspectos más emocionantes, es el arte y la estética con la que esta hecha la película, a como yo lo veo aparte de 2001, La Naranja Mecánica es de las películas que están llenas de detalles, que al verlos en conjunto son un deleite visual. Lo que me llena mucho de duda es saber que artículos fueron hechos o pensados exclusivamente para la película, quisiera saber en que se inspiró Kubrick para darle ese toque tan estilizado y conceptual a sus escenas, esto queda como pregunta abierta si alguien me lo puede explicar. Gracias

Como estás Angélica.

mirá, la estética de la película es muy deudora de películas como El Gabinete del Dr. Caligari. Sobre todo en lo que respecta en adaptar los escenarios, el maquillaje y las actuaciones a la psicología de un personaje con mentalidad retorcida. Una cuestión interesante de los escenarios es la inclusión de cuadros o esculturas eróticas en casas comunes. SK decía a principios de los 70 que estaba seguro que en el futuro la pornografía y el erotismo iba a ser absolutamente cotidiano y que muchos comprarían obras absolutamente gráficas y las colgarían en sus casas como la cosa más común del mundo.

Saludos.

HS

La Naranja Mecánica es mi película favorita de SK, por toda la carga psicológica del personaje principal, Alex, quien creo yo muestra al ser humano como en realidad es con sus mitades oscuras y blancas. También es una alegoría a la vida animal/humana que muchas veces no nos damos cuenta que llevamos, sin ir más lejos sólo hay que ver a nuestro rededor para ver que no estamos tan lejos de la ficción.

Es una de mis películas favoritas, aunque la vi hace muchos años y no recuerdo los detalles. Todo el trasfondo psicológico y sociológico es excelente, sin dejar a un lado la ambientación.

La naranja mecánica esta entre las 10 mejores películas que he visto en mi vida. es de esas películas que se quedan en tu mente para siempre. Cuando la vi en los 90 y la volví a ver en años pasados, para mi es como una película profética, una historia fuerte y con un humor negrisimo. y que maneja un lenguaje cinematográfico excepcional, ala par de la psicología del personaje principal. y todo su ambiente moderno. y la idea que te presenta la película de que estamos en un futuro incierto. obra maestra.

Buenas tardes.
La naranja mecánica es una de las mejores películas, por lo menos para mí. La película es una verdadera joya estética y psicológica. El espectador se identifica con Alex, siente cierto placer siniestro al verlo hacer sus fechorías, incluso sabiendo que es malo (es el caso, por ejemplo, de la violación al ritmo de I’m singing in the rain, que es la mejor escena de la película y una de las más atroces y bellas de la historia del cine). De igual manera, el espectador se siente impotente cuando Alex no puede ser como es debido al tratamiento Ludovico, el espectador lame los zapatos cuando Alex es obligado a ello. La naranja mecánica es, pues, un verdadero tratado de la libertad -y sus implicancias morales- contraponiéndola con la justicia, pero una justicia manipulada por los poderes políticos.

A pesar de que en la primera clase no pude decidirme sobre cuál era la mejor de las películas de Kubrick es posible que sea ésta, ya que a lo largo del tiempo se ha convertido en una obra única tan brillante, transgresora e influyente como la primera vez que se extrenó.

Sigo huyendo de La Naranja Mecánica, pero persiguiendo a su protagonista, que desde ese momento ejerció una fascinación total sobre mí. Reconozco que su influencia ha sido grande a través del tiempo y su transgresión marcó toda una época del cine. La primera vez la vi cuando la estrenaron y tuve sentimientos encontrados al verla. Cierto que el espectador se identifica con Alex y de alguna manera con Malcolm Mac Dowell, al que he seguido a través de su trayectoria artística, para darme cuenta en cada actuación que sigue siendo Alex Delarge aunque hayan pasado mas de cuarenta años. Me gustó mucho el comentario de Hernán cuando dijo lo de “adaptar los escenarios, el maquillaje y las actuaciones a la psicología de un personaje con mentalidad retorcida”, verdad pura.

“La mirada forzada” (y fascinada) a una gran película de Kubrick (de las mejores para mi) impregnada de contenido violento y erótico, con mucho misticismo, acompañada de suspenso y dramatismo, (ha sido prohibida en muchos países), pero que no puede dejar de ser un “film de culto” tanto por sus innovaciones para la época como por los planos que utiliza (desde largos travellings, primeros planos cortos y rápidos entre otros que destacan su magistral destreza con la cámara y con la luz), (nuevamente aparece el juego del poder, el control – el descontrol, el caos, el azar, temas recurrentes en la filmografía de Kubrick como bien nos lo ha mencionado Hernán en sus análisis anteriores). La naranja mecánica al igual que varias otras películas de Kubrick también está basada en una novela, en este caso de Anthony Burgess, quien también se ocupó del guión (similar a Lolita). Es otra de las obras maestras de Kubrick que la estrenó en 1971 con una gran ambientación estética. Dentro los aspectos destacados de la novela de Burgess así como en el film de Kubrick es la utilización de un lenguaje inventado por su autor llamado Nadsat (que es una jerga ficticia basada en el idioma ruso con rimas de Cockney) (proviene de la expresión “as queer as a clockwork orange” o “tan raro como una naranja de relojería” en español). Volviendo a la filmación debemos resaltar el juego entre la aceleración o ralentización del tiempo narrativo así como la utilización de la cámara manual mezclada con un especie de “collage” de fragmentos de películas antiguas. En plena asociación con la banda sonora (entre las mejores de la historia del cine) utiliza una innovadora música electrónica del sintetizador Moog de Walter Carlos (Wendy Carlos tras su cambio de sexo) (destacándose la asociación de la música de Beethoven que fascina al personaje perverso y ultraviolento de Alex con el juego psicológico de asociación de imágenes) (gran actuación de Malcom McDowell, personificado narrador en primera persona). Alex logra salir de la prisión aceptando someterse a un nuevo experimento científico; se trata de un tratamiento que promete redimir a cualquier criminal (método “Ludovico”). El tratamiento es una especie de tortura en la que se obliga al paciente a ver unas películas con escenas violentas mientras se le inyectan substancias psicotrópicas (ciertas alusiones al fascimo), (el ojo de Alex (es el del espectador) abierto a la fuerza y a la puerta del abismo). Al término del tratamiento: Alex no está verdaderamente curado ya que realmente lo han inhibido artificialmente respecto a cualquier forma de violencia, no ha perdido su instinto destructivo sino que han procurado que tenga una reacción de repulsión cada vez que ese instinto se despierte en él. En la segunda parte inversamente simétrica Alex recorrerá los mismos lugares y se irá encontrando con personas con las que descargó su violencia para ser “escarmentado”, primero apaleado el borracho, luego por sus ex compañeros (drugos) que ahora son policías (otra ironía fina de Kubrick siempre presente desde pequeños detalles), hasta que finalmente acaba en la casa del marido inválido de una de sus víctimas, un “escritor subversivo”, que le reconoce y lo impulsa a suicidarse al influjo del sonido de la novena sinfonía. Sin embargo, Alex hospitalizado parece haber recuperado su auténtica personalidad anterior a la cura, pero ahora se vuelto más astuto, (han desaparecido las reacciones a la música de Beethoven), (y esa sonrisa…) quizás ahora seguirá cometiendo “sus actos violentos” pero bajo la protección del Poder (final que difiere de la novela). (En este film de Kubrick al igual que vimos en Dr Insólito y en otros, Kubrick propone una visión crítica de los círculos del poder y la política, (la religión) y sus respectivas manipulaciones sobre la sociedad) …cuantas sensaciones quedan flotando en el aire incierto de un futuro no muy alentador…? Saludos.-

Como estás Sergio:

Muy buen resumen de la pelìcula.

Dos cosas: 1) interesante lo que decìs del poder religioso hacia el final del texto. Sabés que si hay una decisión bastante extraña en La Naranja Mecánica es que el cura de la película sea presentado hablando por primera vez del infierno, que no es otra cosa que un lugar de castigo por haber hecho cosas terribles en vida. Una suerte de intimidación mental cuya naturaleza no es muy diferente a la del mètodo de Ludovico (que por supuesto, en ese caso actùa de manera directa y fìsica, a diferencia de la idea de Infierno, que es màs bien una amenaza metafìsica). Pero en los dos casos se está hablando de un castigo que aplica por si hace algo malo, de moldear el bien del hombre a partir del terror al dolor que puede conllevarle hacer algo mal. No es que la pelìcula iguale al persoanje del sacerdote al gobierno fascista de la pelìcula (de hecho, hace todo lo contrario), pero si muestra que la idea de intimidar a alguien a hacer el bien mediante el castigo por hacer el mal es una cuestiòn cultural. De hecho es interesante tambièn, hablando de la cuestión bíblica, que la película te muestra que la violencia como forma de espectáculo es algo atávico y que ya se encuentra en las propias escrituras (recordá cuando Alex se imagina a sí mismo azotando a Cristo y peleando en guerras).

2) es verdad que el futuro no pareciera muy esperanzador, pero vos fijate igual que el final queda bastante abierto y que hacia el desenlace te muestra que hay una sociedad dispuesta a eliminar el mecanismo fascista del mètodo Ludovico ni bien recibe la noticia de lo que le pasó a Alex. Es una esperanza muy chica (sobre todo viendo el oportunismo político que se usa al final), pero existe. Justamente existe un muy buen libro respecto a ciertos rasgos pequeños de optimismo que se pueden ver en el cine de Kubrick. Se trata de este:

http://www.amazon.com/Kubricks-Hope-Discovering-Optimism-2001/dp/0810862069/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1362850785&sr=1-1&keywords=discovering+optimism+kubrick

Saludos.

Hola Hernán! Gracias por tus puntualizaciones, son muy clarificantes para mi. Es muy interesante como maneja el tema de la religión, casi solapado entre tantos otros aspectos, aunque hay ciertos detalles como los que mencionás en los que te hace pensar en el poder de ciertas religiones, casi al igual que el político, incluso sobre la conciencia… Por otro lado también es cierto lo que mencionás acerca del final abierto en el Kubrick deja a libre interpretación esa sonrisa… (y si bien por un lado muestra que queda de lado el método, por otro queda en libertad un Alex mas astuto con todo el riesgo que para la sociedad conlleva…) pero esa es la propuesta de Stanly no dar una receta, sino plantear un problema muy complejo como el de la violencia y hacernos pensar sobre todas las implicaciones sociales que conlleva. Muy bueno el curso, sumamente disfrutable y desafiante, para seguir ahondando en la filmografía de este gran Kubrick. Gracias por la recomendación, intentaré conseguir ese libro. Saludos.-

Kubrick coquetea con la comedia en esta película, y destaca la ironía como el principal elemento de humor. En general, no vemos muchos momentos de humor en las películas de Kubrick, y creo que en “Dr. Strangelove”, la comedia surge para exponer el absurdo de la guerra, porque en ningún otro género las cosas fuera de lo común son tan bien asimiladas como en el universo de este género cinematográfico. (Espero que no he hecho muchos errores gramaticales. Español no es mi lengua materna!).

Le comenté en el post equivocado. perdón!

Cuando preguntaba Hernán a principio del curso, sobre ¿cúal era nuestra película favorita? no dudé ni un segundo en responder por “La Naranja Mecánica”, sigo considerandolo, -quizás no venga al caso- pero después de ver “The Killing” pensé que La Naranja Mecànica había pasado a segundo puesto, luego, leyendo este análisis, pongo a ambas películas empatadas en primer lugar.
Como dice Hernán, Kubrik no culmina, sino deja las puertas abiertas a la interpretación, me emociona esta película.

Mucho se habla de que Kubrick dejo un capítulo fuera de la película, pero no me la imagino de otra forma. Por mucho mi película favorita, la veo una y otra vez y jamás me aburre

todo nuestro sistema social,politico, religioso esta al reves, buscamos un mundo ideal, pero en el mundo no ha existido, no lo hay, ni lo habra jamàs, Kubrick comprendiò esto y tomo la novela de burgess la alterò y desatò un caos, pero el caos siempre hace surgir los constructores de un nuevo orden que requiere controles, maniatar,someter, y ver al otro como el enemigo, hasta que un dìa descubramos que el enemigo vive en nuestro interior, es la mente que siempre nos da malos consejos, kubrick padecio excesivas obsesiones y nos presento el naranjo mecànico, una sociedad diseñada en la recompensa yel que viviò en ingleterra cuna del capitalismo, nos hace suponer lo que tanto padeciò, el mundo actual esta al borde del desespero, porque todo lo medimos por lo que tenemos en los bancos, los medios de comunicacion, todos queremos participar de un mundo vivo de solidaridad pero me temo mucho que los que estan dirigiendo ninguno esta enfocado en la crisis interna del ser humano, este es el acierto de Kubrick”la novela ideal para llevar al cine es aquella que ahonda en la vida interior”

Esta película simplemente me fascina.
Señalar la paradoja de Álex, líder de una pandilla que practica la ultraviolencia, pero una de cuyas músicas predilectas es la Novena Sinfonía de Beethoven, en la que el compositor aúna música y texto de Schiller, cuya proclama es una exhortación a la fraternidad de la humanidad.
Me gusta la irrealidad visual que respira la pelicula a base de imágenes distornionadas en su perspectiva y el empleo de cámara rápida y ralentizaciones.
Realmente estamos ante un lúcido análisis de la violencia en la sociedad contemporánea.
Leyendo textos sobre la película, es interesante también el planteamiento freudiano que se señala en algunos y que plantea al protagonita en una lucha entre su Yo y su SuperYo.

Dejo enlaces al respecto localizados en periódicos españoles.

Éste primero recoge una serie de actos violentos reales inspirados en el filme de SK:
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/04/20/cultura/1271756459.html

El segundo relacionado con la adpatación de la novela:
http://www.abc.es/20120814/cultura-libros/abci-origen-naranja-mecanica-201208141311.html

Desde que inició el curso, intento ver la película de la que se habla antes de tomar la clase, ya sea ésta leída o en videoconferencia. Naranja Mecánica es una de esas cintas que -naturalmente- había visto ya y conocía, pero que la dureza de sus imágenes y de su tratamiento la hacían una película de esas que solo había visto un par de veces y con varios años de diferencia entre una y otra.

Hoy la vi por tercera vez y nunca, nunca me había provocado esta sensación de ahogamiento, de asco, cada vez que Alex deLarge siente asco por los actos violentos cuando está “curado”. Sabía que Kubrick era capaz de hacerte entrar en sus películas, de “meterse bajo la piel del espectador y envolverlo”, como bien dice Milagros Amondaray en su gran artículo, pero no recordaba (o más bien, desconocía) que ésta cinta en particular pudiera hacerme sentir de manera fisiológica y orgánica lo que el personaje siente, este asco, estas ganas de vomitar cuando él las siente.

Creo que Naranja Mecánica maneja un discurso particular, ya que no condena los actos ultraviolentos de su personaje principal. Sabemos que son terribles porque lo son, para nosotros, que tenemos pre-programado estos conceptos de bueno y malo desde siempre. En el universo personal de Alex, no es muy clara la linea que separa el bien del mal, y eso es exactamente lo que logra retratar con virtuosismo Kubrick. La forma en la que Alex actúa no es menos mala, menos inhumana o menos terrible que la forma en la que “los buenos” actúan, desde los políticos, los médicos, los policías, los padres, etc. Todo es una constante danza entre lo correcto y lo incorrecto, y eso crea un desorden en la ya desordenada mente del espectador.

Muy buena nota y claro, una excelente cinta.

En esta película veo una representación hecha por Kubrick del eterno retorno en la historia de nuestro héroe, Alex, como después de ser un ser que le daba placer la violencia, pasa a ser totalmente sumiso y sin poder elegir entre defenderse de la broma más simple y finalmente, una síntesis entre ambos polos en esa magnífica escena final.

La naranja mecanica sigue siendo una pelicula imprescindible para el análisis de la violencia en las sociedades contemporaneas, y un atisbo a la condición humana, a esa particular dualidad entre el bien y el mal, llama la atencion la vigencia de la pelicula a pesar de los años transcurridos y de los radicales cambios que han sufrido las sociedades en terminos de la expansión y alcance de los actos violentos. Los aspectos visuales manejados por Kubrik son los que dan al film un aire de intemporalidad que fascina a las nuevas generaciones.

Antes que nada gracias Hernán por los materiales que proporcionas, además de los actos de violencia que atrae las nuevas generaciones están planteados de manera placentera el protagonista disfruta la violencia, el espectador podría sentir cierta empatia ante estos hechos como bien lo menciona Kubrik el ser humano puede ser muy bondadoso o muy cruel sólo que a veces no sabe diferenciar.

Por qué se dice que la película Trainspotting es La Naranja Mecánica de los 90’s? He escuchado ese comentario muchas veces pero no le veo muchas similitudes

Es de mis películas favoritas de Kubrick! (y de las primeras que vi) Creo que lo de Trainspotting viene más por el lado de la repercusión el el público y utilización de temas poco tratados en el cine, la innovación…no sé.

La naranja mecánica fue la película por la cual me interesé por el arte de Stanley Kubrick. Me encanta la “ornamentación” de la película: el bar, toda la plástica, la vestimenta, el lenguaje, elementos que confabulan para crear un todo majestuoso que se enriquece con la trama que se desarrolla.
Aparte de todo lo mencionado, la historia que cuenta también me llamó la atención: cuatro inadaptados sociales que se dedican a perder el tiempo y a mostrarse irreverentes ante los mandatos sociales y los aparatos ideológicos de Estado. Para nuestro relato, tres de ellos deciden “reformarse” y hay un cuarto al que obligan aunque al final tanto esfuerzo es inútil, pues el protagonista “vuelve a las andadas”; es decir, desafió las reglas sociales y, de alguna forma, salió victorioso.

É interessante perceber como o clima de tensão é construído no filme; articulado ao horror, ao medo e a confusão.
O diretor consegue extrair dos takes uma percepção da alma humana, afundada na amargura, no ódio. Mas cria um filme genial, espetacular.
As cenas mais rápidas mostram as artimanhas do diretor para que nós espectadores criemos, ou fiquemos ambientados, aos acontecimentos, quase sempre frenéticos!
É fantástico observar como a crueldade das personagens são reflexos de nós, humanos, racionais, seres em processo de autoconhecimento, mas que são também seres odiosos, malignos e cruéis

La naranja mecánica fue mi primer acercamiento con Kubrick ¡Y eso que ya estaba en la universidad! Me pareció una trama loca, violenta y sin sentido, pero bella…
Todo fue raro, después de verla varias veces, con cada nueva observación, la percepción cambia. En mi último acercamiento con este film, pienso en la hipocresía de la clase alta, en como pretende condicionar el comportamiento humano a través de lo que sea, en este caso del procedimiento al que fue sometido Alex.
Este personaje incomprendido pero también abusador, no logra conquistarme, no lo comprendo, ni justifico. Alex pasa de ser abusador a ser abusado, cosa que tampoco me hace feliz; entonces ¿Que me deja Kubrick con este film?
Pienso que retrata esta idea de la jungla “la supervivencia del más fuerte” En la jungla de asfalto, el más fuerte es el que “puede” oprimir a los demás… Valiéndose de lo que sea. En nuestro caso, los poderes facticos son aquellos que “condicionan” nuestra respuesta, como el procedimiento L “condiciono” a Alex. Todo esto sin que él olvidara a aquellos que lo OBLIGARON a responder de determinada forma, no en pleno ejercicio de libertad… ¿Que nos quiere decir Kubrick en “naranja mecánica”? Para mi, quiere decirnos que no dejemos que nos “mecanicen” nuestra “naranja” (cerebro)

The Clockwork Orange fue la primera película de Kubrick que tuve el placer de ver, y hasta hoy continúa siendo mi película favorita de este director. Me causo, y aun me causa, una profunda admiración….. No. No es admiración, es una seducción profunda por el caos en el que vive Alex DeLarge. Este joven es el hombre en su estado más natural, sin represión de una moral social e hipocrita, sin regla ni ley; solo el deseo de saciar sus impulsos carnales y violentos. ¿Cómo no dejarse seducir por el anarquismo en el que vive Alex? Un mundo tan puramente violento y caótico donde solo el deseo manda y se es tan solo un animal instintivo, sin concepción de lo bueno y lo malo, en un salvajismo carnal. Es una seducción por volver a lo natural, a volver a ser parte de la naturaleza, donde no hay moral, no hay represión social, donde todos vivimos sumidos en el placer carnal y en el instinto animal.

la naranja mecanica, para mi la pelicula que ahun teien gran impacto en la juventud a pesar de los años que tiene, esa vision futurista del diseño de interior, metodos de tortura pero de cambio para una sociedad violenta, el dialecto que se maneja, la sinfonia de bethowen como de ser una motivacion patra alex termina siendo un recuerdo de cosas grotescas y nauseas parta su persona, el manejo de una sinfonia mal tocada la cual provoca el casi siucidio de alex, como demuestra este film como una persona siendo la mas tirana termina siendo la victima.

Nunca pensé que el tema “Cantando bajo la lluvia” pudiese ser tan sórdido, de una violencia tan visceral y elegante al mismo tiempo. Ahí radica la grandeza de la película en general. No envejece. Pasa el tiempo y sigue causándome la misma sensación de inseguridad, de inquietud, de ferocidad. Es atemporal con su visión de la irracionalidad y la exaltación que emana el ser humano. Gracias por compartir este artículo Hernán! Es impresionante!

[…] Vampiros, la llamamos a Milagros Amondaray (otrara colaboradora en el dossier Kubrick escribiendo sobre La Naranja Mecánica) para que escriba sobre Déjame entrar (o Let the right one in, o la de los vampiros pequeños y […]

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